Las lluvias torrenciales del pasado 19-20 de octubre, con cifras históricas de precipitaciones en el norte y noreste de la provincia de Castellón, no sólo han provocado cambios en geomorfológicos importantes en el litoral y las zonas hidráulicas, sino que han descubierto la cara más amarga de nuestra forma de actuar: seguimos construyendo en zonas inundables, y los ríos y barrancos son auténticos vertederos de residuos, que son depositadas en las playas o escupidos paulatinamente por el mar.

Recorrer el litoral norte de la provincia de Castellón tras las fuertes precipitaciones de finales de octubre fue una imagen dantesca y un fiel reflejo de la grave situación que vivimos respecto a los residuos, a la construcciones en zonas inundables y nuestra forma de actuar. Notables inundaciones y daños en construcciones ubicadas sin control en zonas usurpadas a los ríos y barrancos, y playas llenas de vegetación arrancada (cañas, árboles, etc.) así como gran cantidad de residuos, donde el plástico es la estrella principal. Esta situación tiende a ser minimizada por los medios de gestión pública, donde en las playas accesibles y con contratas de limpieza, se tiende a retirar rápidamente los residuos (“queda feo”) aunque en lugares inaccesibles o sin contratas de gestión y mantenimiento de playas se deja ver la realidad: cientos de envases plásticos y otros residuos se acumulan sin control.

Si bien ninguna playa se libra de la lacra de los vertidos de residuos sólidos, un claro ejemplo de esta circunstancia la encontramos en uno de los tramos litorales más sucios del Baix Maestrat: la zona de Aiguadoliva-Surrach, entre los municipios de Vinaròs y Benicarló (Castellón):

– Durante años este tramo costero ha sido sondeado para limpiezas simbólicas de la campaña “Clean up the sea”, arrojando escalofriantes cifras de residuos sólidos recogidos, en tan solo 100 m de la playa, y dónde los plásticos formaban el 70 % de los residuos encontrados y retirados.

– Tras las riadas de octubre, la cifra de residuos sólidos en la zona Aiguadoliva-Surrach se ha multiplicado exponencialmente debido a que los cauces son vertederos incontrolados e ilegales cuyos residuos han sido arrastrados por las aguas y depositados en el mar, sin que nadie ponga remedio a esta situación.

Y año tras año se repite la situación para reflejar la triste realidad de nuestro litoral: nos inundan los residuos plásticos y los mares son auténticos vertederos.

Recordemos que los residuos presentes en los mares y en el litoral afectan gravemente a la biodiversidad, a nuestra salud, al turismo, a nuestra economía y a la pesca sostenible, entre otros. El mar Mediterráneo, esa “fuente inagotable” de ingresos turísticos, es un auténtico vertedero fruto de la desidia y negligencia humana. El 80 % de los residuos encontrados en las playas proceden de las zonas terrestres y son responsables de la enorme cantidad de basuras marinas depositadas en los fondos marinos.

¡Queremos mares y un litoral sin residuos!