En Ecologistas en Acción hemos trabajado ampliamente la relación del consumo y la grave crisis ecosocial en la que estamos inmersos. Pero también creemos importante que nos paremos a pensar ¿qué impacto tiene el consumismo sobre nuestra felicidad? Siendo este argumento uno de los más repetidos en la publicidad para animarnos a consumir, conviene reflexionar sobre si el consumismo nos hace felices o infelices.

Acumulamos una media de 10.000 objetos frente a los 236 que tienen los indios Navajo
Serge Latouche

Aunque partimos del hecho de que felicidad es un concepto subjetivo e influido por factores culturales, hay cierto consenso en que depende de la satisfacción de unas necesidades humanas finitas y generalizables. Max-Neef propone las siguientes: subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, identidad, conocimiento y libertad.

Dado que la mayor parte de esas necesidades no son materiales, se llega a la conclusión de que el nivel de riqueza sólo influye en la felicidad personal hasta que alcanzamos cierto nivel, a partir de ahí la felicidad no solo no aumenta, sino que puede reducirse según la paradoja de Easterling.

Además, para satisfacer esas necesidades no materiales, según los estadounidenses Grant y Terman, la calidad de las relaciones sociales es fundamental, por lo que sería el principal ingrediente para lograr la felicidad de las personas. Y es que somos seres sociales y en nuestra naturaleza está el altruismo y la capacidad de cooperar, siendo, según Michael Tomasello, el entorno cultural el que nos conduce hacia el individualismo.

La vida es la unión simbiótica y cooperativa que permite triunfar a los que se asocian
Lynn Margulis

Este entorno cultural, fruto de la sociedad de consumo, se caracteriza por mercantilizar todas las esferas de nuestra vida, menospreciando el papel de la comunidad y los valores de lo colectivo y la solidaridad, a la vez que nos individualiza creando soledad.

Además, el modelo de consumo se caracteriza por crear falsas necesidades que a medio y largo plazo no nos aportan bienestar y que nos empujan a una acumulación compulsiva de objetos y experiencias: satisfacción inmediata e insatisfacción crónica que hace que nada parezca suficiente.

Nace un Homo consumericus de tercer tipo, una especie de turboconsumidor desatado, móvil y flexible, que se declara feliz, a pesar de lo cual la tristeza y la tensión, las depresiones y la ansiedad, forman un río que crece de manera inquietante.
Gilles Lipovetsky

Dado que el consumismo nos aleja de la felicidad, esta campaña también incluye propuestas para poder vivir en una sociedad más respetuosa con el entorno, constructiva, colaborativa, justa y en definitiva feliz.

La única manera en la que podemos cultivar el ingrediente esencial del amor, es en comunidad y a través de diversidad
Vandana Shiva