La ganadería extensiva se enfrenta a difíciles retos en la actualidad, como una PAC que no prioriza la sostenibilidad ni las pequeñas explotaciones, la dificultad para vender los productos a un precio justo o trabas para la venta directa.

Pero la presencia funcional de lobo, que tiene indudables efectos positivos para la biodiversidad, también los tiene para actividades humanas que dependen del buen estado de los ecosistemas, como la ganadería extensiva.

La presencia de la especie reduce el riesgo de transmisión de enfermedades entre algunas especies de fauna silvestre y el ganado, además ayuda a controlar la población y el comportamiento de ungulados silvestres que son sus presas potenciales, como corzos y jabalíes.