A pesar del rechazo por parte de sindicatos, organizaciones sociales y ecologistas el tratado comercial fue aprobado en el Parlamento Europeo y entrará en vigor en febrero sin pasar por la ratificación de los parlamentos nacionales.

Miles de personas participaron en ciberacción de la campaña estatal No a los Tratados de Comercio e Inversión, de la que forma parte Ecologistas en Acción, pidiendo a los representantes en el Parlamento Europeo que no votaran a favor del peligroso tratado comercial entre la UE y Japón conocido como JEFTA.

Denunciamos la falta de participación y de información para la toma de decisiones de asuntos tan relevantes como los tratados de comercio e inversión. Los resultados de las negociaciones no han sido objeto de una evaluación de impacto, algo que es obligatorio según las propias políticas de la Comisión Europea, y tampoco se ha realizado un análisis cuidadoso y exhaustivo por parte del Parlamento Europeo. De hecho, los grupos parlamentarios mayoritarios (entre ellos el PP, C’s y el PSOE) han cedido todo el poder a la Comisión Europea y los Estados miembros para ratificar este acuerdo a toda prisa y sin un debate parlamentario. Ningún gobierno pidió en el seno del Consejo de la UE que el JEFTA fuera de “carácter mixto” para que los parlamentos nacionales pudieran decidir sobre él.

Al igual que otros acuerdos comerciales recientes el JEFTA ha sido negociado por funcionarios de la Comisión Europea en secreto y sin transparencia durante cuatro años. Incluso se puede decir que hubo más opacidad de la que denunciamos durante las negociaciones del TTIP.

Organizaciones ambientalistas advirtieron del impacto que este tratado supondría para la defensa del planeta, en concreto en la destrucción de los bosques o en el aumento de la caza ilegal de ballenas. Así mismo el Sindicato Europeo de Servicios Públicos (EPSU) y la Confederación Europea de Sindicatos (ETUC) alertaron de que el tratado no presentaba garantías para el trabajador/a pero si aumentaba la influencia de los lobbies corporativos sobre nuestras Leyes.

La campaña “No a los Tratados de Comercio e Inversión” felicita a las personas comprometidas en la defensa del planeta y los derechos sociales y económicos de las mayorías y llama a la movilización en el 2019 para garantizar un cambio en las políticas de comercio de la Unión Europea en el marco de las elecciones europeas.

Hacemos un llamamiento a que el próximo Parlamento Europea que se elegirá en las elecciones del 26 de mayo tenga la voluntad para cancelar estos tratados comerciales y poner en marcha una política alternativa. Denunciaremos a aquellos miembros del Parlamento Europeo y grupos políticos que votaron a favor del CETA o del JEFTA para que no sean reelegidos.

La globalización corporativa está generando un sistema de exclusión y pobreza cada vez más acentuada y es peligrosa puesto que da paso a opciones políticas de extrema derecha.

Nos preocupa profundamente la ceguera con la que nos dirigen quienes aprobaron este tratado sin siquiera pedir una evaluación de riesgos o consultar a las organizaciones sociales y ambientales, y sindicales, que entienden el contenido y los impactos del tratado.


Pide a nuestros representantes en el Parlamento Europeo que voten no al tratado comercial UE-Japón (JEFTA)

La Campaña “No a los Tratados de Comercio e Inversión”, de la que forma parte Ecologistas en Acción, lanza una ciberacción exhortando a la ciudadanía a enviar correos electrónicos a nuestros erodiputados y eurodiputadas pidiendo su voto negativo al tratado comercial UE-Japón (JEFTA) en la votación que tendrá lugar el 12 de diciembre en el Parlamento Europeo.

Las organizaciones que integran la campaña comparten una profunda preocupación por las múltiples amenazas que plantea este tratado de comercio e inversión. Un tratatado consierado “no mixto”, es decir de competencia exclusiva de la UE, y sobre el que los parlamentos nacionales no tendrán capacidad de veto.

La Campaña denuncia la falta de transparencia en las negociaciones comerciales, llevadas a cabo en secreto durante casi cinco años y sin consultas con sindicatos ni pequeñas y medianas empresas y en las que una vez más los lobbies de las grandes corporaciones y bancos han tenido acceso privilegiado a los negociadores.