Ecologistas en Acción denuncia que la fuga detectada en Vandellós II afecta al mismo elemento clave para la seguridad que la detectada el 8 de abril de 2018, lo que muestra que las reparaciones acometidas no fueron suficientes.

La fuga detectada en el circuito primario de refrigeración de la central nuclear de Vandellós II (Tarragona) está por debajo de las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento (ETF), pues se han detectado 19 l/h y el límite es de 227 l/h. Sin embargo esto no resta gravedad al incidente porque esta nueva fuga se ha producido en el circuito primario de refrigeración, al igual que la que se detectó el el 8 de abril de 2018.

El circuito primario es clave en el funcionamiento de la central nuclear puesto que extrae el calor del reactor, con el que se produce vapor que mueve la turbina y produce electricidad. La extracción del calor es fundamental tanto con el reactor en marcha como en la fase actual de parada caliente, porque de lo contrario aumentaría la temperatura del reactor hasta producirse la fusión del núcleo, tal como ocurrió en los accidentes de Harrisburg (1979), Chernóbil (1986) o Fukushima (2011). Por tanto es vital la integridad de este circuito y no debe permitirse ninguna fuga por pequeña que sea, puesto que puede ser indicio de una rotura próxima del circuito.

El 8 de abril de 2018 se produjo ya una fuga del primario que debería haber motivado la parada inmediata de la central. Sin embargo, ni los operadores de la planta ni el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), estimaron necesaria esta parada. Este hecho motivó una denuncia aceptada por la fiscalía de Tarragona por estimar que había indicios de delito, puesto que la central debe pararse en cuanto se detecta una fuga de la barrera de presión. Finalmente se detuvo la central para proceder a la recarga y se supone que se reparó la fuga. La aparición de una nueva fuga en el primario es, por tanto, preocupante.

Para Francisco Castejón, portavoz de Ecologistas en Acción, “La aparición de una nueva fuga del primario tan solo nueve meses después de la recarga es alarmante porque denota que o bien no se reparó bien la fuga, o bien las inspecciones realizadas no fueron suficientes. Por tanto no debe ponerse en marcha la central hasta que se conozca el motivo de esta nueva fuga y se habiliten las medidas para que no se repita”.

En todo caso, Ecologistas en Acción demanda que no se renueve el permiso de explotación de la central, que expira en julio de 2020.