El Área de Medio Marino de Ecologistas en Acción la forman activistas que, de forma voluntaria y horizontal, trabajan diversos temas que afectan a la mar, sus seres vivos y su futuro ambiental, en vertientes tan variadas como la contaminación, la pesca, la conservación de la biodiversidad, las afecciones a la costa, la soberanía alimentaria y otros impactos ecológicos y sociales derivados de las actividades humanas.

Elisa Rojo Nieto, Tania Mototo. Área Marina de Ecologistas en Acción. Revista 98.

En los últimos años se han incrementado las acciones dirigidas a la lucha contra la amenaza de las basuras marinas para el medioambiente, la salud y la sostenibilidad, incluyendo la elaboración de un exhaustivo informe sobre esta amenaza global1, la participación en campañas de limpieza y concienciación a distintos niveles, desde local hasta internacional2, y participando en foros relacionados con la aplicación de medidas de seguimiento y gestión para abordar este problema ambiental, muy íntimamente relacionado además con las líneas de trabajo de las áreas de consumo y residuos.

Basuras marinas

Las basuras marinas se encuentran presentes, literalmente, a lo largo y ancho del planeta, en sitios tan lejanos de sus fuentes de entrada como los mares polares o la mismísima Fosa de Las Marianas (de 11 km de profundidad). Su origen es eminentemente terrestre, estimando que cada año entran en el océano entre 6,4 y 8 millones de toneladas, lo que equivale a 320.000 camiones de máxima carga. Aunque la definición de estas basuras comprende diversos tipos de materiales, tales como vidrio, papel, cartón, metal, tela, residuos relacionados con la pesca, municiones, madera, filtros de cigarrillos, residuos sanitarios provenientes de aguas residuales, cuerdas, etc., la inmensa mayoría (más del 80 %) son plásticos.

Los distintos tipos de plástico han reemplazado a numerosos materiales tradicionales, generando elementos más ligeros y duraderos capaces de viajar grandes distancias. A pesar de tratarse de materiales nuevos, que han estado presentes durante menos de 100 años, su persistencia en la naturaleza es tal que hoy en día es difícil encontrar un producto o un lugar, por remoto que nos parezca, sin plástico.

Ilustración Vanessa González Ortiz

Desde los forros polares de poliéster hasta el material quirúrgico, pasando por todo tipo de piezas industriales, objetos domésticos, y, por descontado, envases, vivimos rodeadas de múltiples formas de este material sintético, de origen fósil. A medida que pasa el tiempo y bajo el efecto de la radiación solar y otros procesos químicos, físicos y biológicos, los plásticos abandonados en el medio ambiente pierden resistencia y se fragmentan en partículas sin sufrir necesariamente una alteración de su composición química: es decir, el plástico degradado sigue siendo plástico, si bien más pequeño. Es entonces cuando hablamos de microplásticos, por lo general, partículas de menos de 5 milímetros.

Se denominan microplásticos primarios aquellos que ya son manufacturados con un tamaño microscópico. Entre ellos, destacan las microesferas contenidas en algunos productos de cosmética como los exfoliantes, que sortean los sistemas de saneamiento y desembocan en los mares y océanos agravando el problema ambiental. Los microplásticos secundarios son el resultado de aquellos productos de plástico de mayor tamaño que, una vez manufacturados, son afectados por la degradación.

Un desafío global

El problema de las basuras marinas es un desafío global intersectorial que no reconoce fronteras geográficas o políticas. A pesar de la creciente preocupación a nivel social y de la incipiente actuación de los organismos gestores nacionales e internacionales, las basuras marinas y sus impactos ecológicos y socioeconómicos suponen hoy día una grave amenaza para el medio marino y costero y para los medios de vida humanos. Afectan a hábitats, especies y ecosistemas; a la salud humana y la seguridad; y a sectores económicos tales como la pesca, el turismo y la navegación, convirtiéndose en uno de los mayores problemas de contaminación a nivel mundial de la época actual. Las interacciones que se producen entre las basuras y el medio ambiente marino son diversas y complejas. Un pequeño resumen visual de las mismas se puede observar en la ilustración de Vanessa González Ortiz y se encuentran profusamente detalladas en el informe sobre basuras marinas disponible para su lectura y descarga en nuestra web.

La solución más sostenible incluye una orientación hacia una economía del plástico más circular, en la que los propios productos sean fruto de la producción existente (reutilizando y reciclando los materiales) y por tanto reduciendo el concepto de residuo considerablemente: los plásticos han de ser reciclados y reciclables, con el concepto de reaprovechamiento siempre presente. Cada vez son más las voces de la comunidad científica, gestora, medioambientalista, así como miembros de la industria y de la sociedad civil, que señalan como solución la lucha contra el problema en su origen, aplicando el principio de las 6R: reducir, reutilizar, reciclar, rediseñar, recuperar, reemplazar.

Para ello, es necesario un cambio drástico en el consumo. Si bien el reciclado es necesario, no es suficiente, ya que optar exclusivamente por el reciclaje de los plásticos en vez de por su reducción supone un despilfarro de recursos y generación de emisiones que como sociedad no nos podemos permitir. Es por eso que es imperativo aplicar medidas que conlleven una reducción drástica de los plásticos de uso cotidiano, buscando estrategias de reducción en origen, de sustitución por otros materiales más sostenibles, a la vez que se desarrolle una normativa que vigile más estrechamente el uso excesivo de plástico innecesario.

Y aunque las medidas individuales para reducir nuestro consumo de plástico en el día a día son importantes para nuestra salud y para el medio ambiente (puedes ver nuestras recomendaciones en la infografía: Algunos cambios fáciles en nuestra rutina diaria), no son suficientes, es necesario enfrentarnos al problema de la contaminación por plástico de una forma colectiva.

Cambio en la producción

A día de hoy, los países que son responsables de la mayor parte de la contaminación por plástico tienen, al mismo tiempo, sistemas socioeconómicos que han dado lugar, a sociedades más individualistas y consumistas, donde potenciar la idea de solucionar un problema sistémico solo con acciones individuales es tan solo un paso más en el proceso de descolectivización. Por supuesto, las medidas personales son necesarias. Pero las opciones individuales serán más útiles cuando el sistema económico y social pueda brindar opciones viables y ambientales para todas.

Hace falta un verdadero cambio en el sistema de producción, uso y gestión de plásticos que solo puede impulsarse de forma colectiva. Para reducir los más de 300 millones de toneladas de plástico que se producen anualmente en todo el mundo hace falta un cambio de raíz. Ahí es donde está la gran trampa del sistema económico actual: persuadirnos para abordar los grandes problemas ambientales de nuestra era a través de pequeñas acciones individuales, en lugar de de luchar por soluciones colectivas donde estas acciones individuales tengan cabida de una forma coherente y lógica.

¿Sabías que?

Se han encontrado plásticos en el hielo de los polos y hasta en los estómagos de los diminutos crustáceos de la fosa de las Marianas

  • Lavando uno de nuestros polares sintéticos podemos estar liberando al agua hasta 250.000 microfibras
  • Se han investigado (y encontrado) microplásticos en las heces humanas
  • Se han hallado microplásticos en el agua embotellada, la miel, sal y cerveza
  1. Basuras marinas, plásticos y microplásticos: orígenes, impactos y consecuencias de una amenaza global, disponible para descarga en: https://www.ecologistasenaccion.org/?p=7363
  2. Participación en la Campaña Internacional Clean up the med, entre otras, desde el 2012.