Con motivo de la celebración del Día Mundial de los Humedales, día 2 de febrero, Ecologistas en Acción del País Valencià, se suma a este acontecimiento en un escenario en el que, por desgracia, diversos humedales de la comunidad están en una situación crítica al igual que en el resto del planeta.

El País Valencià acoge a siete humedales Ramsar, con un total de 33.151,9 hectáreas, siendo declarada el pasado 12 de abril de 2018 como nueva zona protegida,  la marjal de Almenara, con cerca de 1.500 ha de humedal y una biodiversidad desbordante.

Recordemos, que en nuestra comunidad autónoma existen miles de humedales, ya sean catalogados por figuras de protección como parques naturales, zonas húmedas, lugares de importancia comunitaria-LIC, zonas de especial protección para las aves-ZEPA, etc, o como no catalogados, como desembocaduras, embalses, balsas, lagunas, etc. y todos  están protegidos por las leyes autonómicas, que determinan que nuestras zonas húmedas ni se pueden alterar, ni desecar, ni contaminar, ni quemar,…

La importancia ambiental y socioeconómica de los humedales está ampliamente documentada. En pleno proceso de cambio climático, los humedales se están revelando como unos referentes de primer orden sobre la evolución de este fenómeno a escala global y también como eficaces paliativos de algunos de los peores efectos del calentamiento global. Por un lado, reflejan mejor que ningún otro ecosistema las distorsiones que se están produciendo en el clima. Son auténticos sumideros de CO2; con su capacidad de acumular agua, amortiguan y retrasan las sequías; laminan y retienen el agua dulce; reducen los efectos de las inundaciones; nos aportan agua dulce, garantizan nuestro suministro de alimentos, mantienen la biodiversidad; son auténticas depuradoras naturales; albergan flora y fauna única, etc… son, por tanto, esenciales para la vida.

A pesar de sus beneficios, nuestras zonas palustres no gozan de buena salud; pongamos tres ejemplos que nos arrojarán una luz sobre sus amenazas:

Saladarde Agua Amarga (Alicante)

Desde hace años los ecologistas exigen, sin éxito hasta el momento, que el saladar se mantenga inundado en cumplimiento de las medidas correctoras por la desaladora del canal de Alicante, que capta aguas subterráneas que lo alimentan con lo que disminuye el nivel freático.

La última amenaza es el proyecto de restauración de la costa del saladar que prevé la ampliación del paseo marítimo de Urbanova, la construcción de varios aparcamientos asfaltados, una zona de picnic, la instalación de farolas de 3 metros de altura, la construcción de una gran pasarela de más de 800 metros a lo largo del cordón dunar que correría paralela al mar o el vertido de grandes cantidades de arena sobre la duna para recrecerla.

Albufera de Valencia (Valencia)

La Albufera de Valencia, uno de los humedales europeos de mayor importancia, está en estado crítico y posiblemente entre en la lista negra de la UNESCO, por el estado de sus aguas que no cumple con la normativa exigida. La contaminación por nitratos (abonos) y pesticidas   químicos procedentes de la agricultura y la falta de aportes hídricos, son las causas de la degradación del ecosistema. La Albufera necesita acabar con las entradas de contaminantes y un caudal mínimo ambiental de unos 250 hectómetros cúbicos para reverter su estado. Todo esto se contemplan en los planes de mejora del humedal, pero hasta el momento no se ha implementado. A esto se le suma la quema de la paja del arroz, una práctica muy extendida con un gran impacto ambiental por las emisiones de CO2 y la destrucción de la biodiversidad. Otra vez chocan las prácticas agrarias, el beneficio económico y conservación de la naturaleza, lo que hace necesaria una regulación.

Marjal de Peñíscola (Castellón)

Marjal de Peñíscola (Castellón)

La marjal de Peñiscola es zona protegida incluida en la Red Natura 2000, y alberga importantes poblaciones mundiales de especies en peligro de extinción (Samaruc y Fartet); y es el hábitat de numerosas especies de aves catalogadas como vulnerables como el rascón, aguilucho lagunero y el escribano palustre.

Toda esta riqueza está en peligro debido a la falta de medidas para evitar la contaminación de los acuíferos que brotan en el humedal, los vertidos de aguas residuales en algunas de sus acequias, la desecación para uso agrario en la zona oeste, las podas excesivas de carrizales y cañares y los recurrentes incendios intencionados, la construcción de pasarelas que afectan a zonas de cría y desde la que vierten enormes cantidades de residuos sólidos (plásticos, latas, metales, etc.). Y otra amenaza que preocupa es que grandes superficies de pastizal que pertenecen al humedal son propiedad de empresas constructoras.

Ecologistas en Acción quiere mostrar, en este Día Mundial de los Humedales, la importancia que tiene la conservación de estos ecosistemas y sus problemáticas, y para ello ha organizado las siguientes actividades en estos días: