Ecologistas en Acción se ha dirigido al Ayuntamiento de Murcia para solicitar la elaboración urgente de un Plan de control del amianto y reclama al consistorio el traslado de los trabajadores/as del edificio de la Fica con el techo de amianto y la retirada de este techo de amianto a través de una empresa inscrita en el RERA (Relación de Empresas Relacionadas con el Amianto). Desde 2009 los trabajadores se encuentran en este edificio de más con más de cincuenta años de antigüedad y deteriorado lo que supone un potencial riesgo sobre la salud. En noviembre de 2009, los trabajadores/as fueron trasladados a estas dependencias con carácter temporal. Sin embargo, transcurridos ya casi 10 años, solamente han obtenido promesas de traslado a otras dependencias, pero no una solución efectiva.

Ecologistas en Acción reclama al ayuntamiento la elaboración de un plan de control del amianto en el municipio y medidas efectivas, en colaboración con la Consejería de Educación, para el desmantelamiento, la retirada y sustitución de las cubiertas de amianto en 34 centros de enseñanza (colegios e Institutos) del municipio de Murcia. Para 2019-2020 solamente se prevé solo la elaboración de los proyectos de sustitución de cubiertas en los colegios Santiago García Medel de Era Alta y Escultor Salzillo de San Ginés, en Murcia. Aunque el uso del amianto se prohibió en 2001 a nivel estatal, la amenaza sigue presente. Techos, tubos, material para pavimentos, compuestos en enchufes, tostadoras, pinturas o zapatas de frenos, se fabricaban con amianto y algunos de esos productos siguen presentes en la vida diaria.

La mayor fuente de exposición a las fibras de amianto es la inhalación: son fibras microscópicas de tamaño incluso inferior a 3 micras, que pueden penetrar hasta los alvéolos pulmonares y generar estragos. Su acción dañina es cuádruple: química, mecánica, inmunitaria y genotóxica. Los efectos sobre la salud son brutales: la asbestosis (fibrosis pulmonar), el cáncer de pulmón y el mesotelioma pleural o peritoneal, con posible responsabilidad en otros cánceres (riñón, ovario, mama). Las delgadas fibras no se pueden expulsar de los pulmones y pueden permanecer durante toda la vida.

Además, los efectos del amianto quedan en latencia muchos años, a veces más de 30, por lo que podríamos asistir a una mortalidad elevada en los trabajadores, familias y usuarios que han estado expuestos a esta fibra carcinógena. Un ejemplo desastroso de las consecuencias de no adoptar a su debido tiempo el principio de precaución: “Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse para postergar la adopción de medidas para proteger la salud pública o preservar el medio ambiente”.

El amianto es un contaminante que genera impactos ambientales y de salud pública severos. El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, establece para la evaluación y prevención de los riesgos relacionados con la exposición al amianto, que el valor límite de exposición laboral no debe considerarse como un valor que garantice la protección de la salud, ya que no se ha podido determinar el nivel por debajo del cual la exposición al amianto no entraña ningún riesgo de cáncer. No hay un umbral mínimo de seguridad para el amianto, hay que tener en cuenta que una exposición muy baja y un larguísimo periodo de latencia pueden desembocar en mesotelioma y cáncer de pulmón. Por eso se hace urgente y muy necesario evitar cualquier tipo de exposición este contaminante.