• Vuelven a aparecer en espacios urbanos extensiones con la vegetación espontánea arrasada con un característico color marrón, totalmente quemado por la aplicación del herbicida glifosato.
  • Ecologistas en Acción responsabiliza de este hecho a PSOE, PP y Ciudadanos por su aprobación de la moción en el pleno el 25 de mayo de 2018, que volvió a autorizar el uso de glifosato, ignorando así el principio de precaución tal y como define el Real Decreto 1311/2012. 

La reversión de prohibir los herbicidas están provocando que se envene a la población con estos químicos altamente tóxicos en zonas de recreo y campos de deportes, así como jardines cercanos a colegios, guarderías y centros sanitarios.

Esta aplicación masiva del veneno demuestra la incapacidad de los servicios municipales de poner en marcha un plan de control de la flora adventicia urbana de una manera más sostenible y menos contaminante, y que se base en la necesaria campaña de información y concienciación.

Es necesario explicar a la población el papel ecológico que juega esta flora en el mantenimiento del ecosistema urbano, dando cobijo y alimentación a insectos y aves beneficiosas para el control de plagas.

En segundo lugar es cierto que hay que controlar estas hierbas pero sólo cuando al secarse a finales de primavera pueden suponer un problema, atajable con contratas específicas de operari@s para su retirada mediante labores mecánicas.

La catalogación del Glifosato como agente “probablemente cancerogénico para los seres humanos” por parte de la Agencia de Investigación sobre el Cáncer (IACR) que forma parte de la OMS no es suficiente aviso para el Ayuntamiento de Sevilla para tener en cuenta el Real Decreto que le permte, en aplicación de sus competencias, la prohibición de la aplicación de herbicidas en zona urbana. Será la ciudadanía la que tenga que adoptar medidas vía demanda judicial, en caso de que se continúe con estas malas prácticas.

Recuerdan que ya el año pasado ganó una demanda judicial un jardinero con cáncer terminal (linfoma no Hodgkin) a la multinacional Monsanto (Bayer), principal productora de glifosato en su marca comercial RoundUp, por 289 millones de dólares debido al uso de este herbicida.

Sólo intereses ajenos a la ciudadanía, que se correspondan con presiones de las multinacionales del sector o de técnicos ante una simplificación de las tareas de control por la supuesta eficacia frente a otros métodos, podrían explicar este interés por el uso del glifosato.

Ecologistas en Acción no cejará en su intento de convencer a las responsables del Ayuntamiento que hay otra forma de tratar estas plantas, que hay experiencia en otras ciudades que no usan herbicidas que se demuestran válidas y que con una buena planificación de los tratamientos mecánicos tendremos una ciudad más sana y con mayor biodiversidad.