El 2 de febrero varios colectivos ecologistas celebraron el Día Mundial de los Humedales en el saladar de Aguamarga de Alicante. Durante el acto,  convocado por los grupos de Ecologistas en Acción de Alicante y San Vicente, Amigos de los Humedales del Sur de Alicante, Plataforma por la Movilidad Sostenible de l’Alacantí y Tres Tossals, se realizó un recorrido por este paraje. Durante la jornada se pudieron descubrir algunos de los valores ambientales más destacados de este espacio natural, tanto de la vegetación de la franja costera en la que confluye una destacada diversidad de especies botánicas como de las aves. Entre estas últimas destacaron las observaciones de aves marinas como el alcatraz atlántico,  el charrán patinegro o la gaviota de Audouin, ya en las dunas un grupo de chorlitejos patinegros, se resguardaba del fuerte viento que soplaba. Precisamente este pequeño limícola, catalogado como Vulnerable en el Catalogo valenciano de especies amenazadas de fauna y declarado este 2019 como ave del año, tiene en el Saladar de Aguamarga una pequeña población reproductora.

La otra cara de la actividad, puramente reivindicativa, consistió en la limpieza simbólica de un sector del saladar muy degradado por el vertido de basuras. Las organizaciones ambientales consideran que la acampada ilegal, en el aparcamiento situado junto a los últimos edificios de Urbanova, ha aumentado  el problema de vertido de residuos en el cercano saladar de Aguamarga, donde son depositadas las basuras generadas por las personas que viven en estas caravanas, problemática que agrava aún mas la degradación que sufre este espacio natural.

La celebración del Día Mundial de los Humedales se convirtió así en una clase práctica de las agresiones que sufre el Saladar de Aguamarga, donde los participantes pudieron observar como un coche accedía al saladar por un hueco en el vallado que limita el Dominio Público Marítimo Terrestre o la presencia de decenas de vehículos, incluidas autocaravanas acampadas en el sector de costa entre la cala Calabarda y la cala de los Borrachos. Un tramo de litoral sumamente degradado por el paso de vehículos a motor, al que acceden a través del camino de servicio que da acceso a los pozos de la desalinizadora de Alicante y que su utilización solo está autorizada a vehículos del servicio de mantenimiento de esa infraestructura. Este sector de la costa, pese a hallarse su cubierta vegetal muy degradada por el paso de vehículos, posee un alto potencial. Por otra parte las organizaciones ecologistas informan de que en 2013 se detectó la nidificación de una pareja de chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), durante el seguimiento de la especie que realiza la Consellería de Medio Ambiente, sin que se haya vuelto a registrar.

Ante esta situación los grupos ecologistas han decidido dirigirse al Servicio Provincial de Costas y al Ayuntamiento de Alicante, para reclamar medidas  que atajen la degradación causada por el vertido de basuras y la circulación de vehículos.

En el escrito dirigido a la Dirección de Costas piden la instalación de un gálibo en los accesos de los aparcamientos existentes en la playa del Saladar, con el objetivo de evitar la entrada de autocaravanas en esta zona del litoral, dada la inutilidad de la señalización de prohibición de este tipo de vehículos. En ese sentido, las organizaciones piden también  que se instale una barrera en el acceso al camino de servicio que conduce a los pozos de la desaladora en la cala de los Borrachos, con el objetivo de evitar la circulación y aparcamiento de vehículos de motor, además de la campada ilegal de autocaravanas en este sector de la costa. Además que el vallado que delimita el  Dominio Público Marítimo Terrestre sea reparado con el fin de evitar la entrada de vehículos  al mismo.

Al Ayuntamiento de Alicante, las organizaciones ecologistas le piden que realice una limpieza de residuos en la zona de saladar situada entre la carretera y el vallado del Dominio Público Marítimo Terrestre, además de que inste al Servicio Provincial de Costas a que adopte las medidas de limitación de entrada de vehículos solicitadas por estos colectivos.

Finalmente los grupos ecologistas consideran que las medidas propuestas, pueden ser adoptadas sin un coste excesivo y redundarán de forma decisiva en la conservación del saladar de Aguamarga.