Con el anticiclón instalado en la Península Ibérica y el intenso tráfico urbano y metropolitano, desde el viernes 22 de febrero, la ciudad de Valladolid acumula ya cuatro días consecutivos rebasando el umbral de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para las partículas finas (PM2,5), en las estaciones de Arco de Ladrillo y La Rubia, las más influenciadas por el tráfico.

El lunes 25 de febrero, las cuatro las estaciones de control de la contaminación superaron los 25 microgramos por metro cúbico de partículas finas que establece el Plan de Acción por contaminación del aire urbano aprobado por el Ayuntamiento como umbral para activar la Situación 3 de Alerta, la más grave de las previstas en el Plan de acción municipal.

Ecologistas en Acción considera que la difusión de información a la población y el cierre al tráfico del casco histórico no están resultando suficientes para reducir los niveles de contaminación, por lo que considera necesaria la limitación de la velocidad en las vías de acceso a la ciudad y el refuerzo del transporte público, incluyendo la gratuidad del billete de
autobús urbano en hora punta (de 7 a 9 de la mañana y de 4 a 6 de la tarde).

En todo caso, Ecologistas en Acción apoya las medidas de restricción de la circulación de vehículos adoptadas hasta ahora por el Ayuntamiento de Valladolid, en la línea de las que están tomando otras ciudades como Gijón, Madrid u Oviedo, y considera adecuada cualquier otra medida adicional sobre el tráfico que se tome para evitar los daños en la salud de la población sensible (niños, ancianos, enfermos respiratorios y cardiovasculares).

La organización ambiental recuerda que el cierre del centro al tráfico obedece a que es la principal área de destino de los automóviles que acceden y circulan por la ciudad, por lo que una reducción del tráfico en el casco histórico conlleva un menor tráfico urbano en general.

Por otro lado, aclara que las medidas sobre las calefacciones de gas natural no son efectivas en este caso porque el contaminante responsable del episodio, las partículas finas, no es emitido por esta fuente, sino principalmente por los vehículos, tanto por los gases de combustión como por el polvo del rozamiento de los neumáticos y los frenos.

La contaminación atmosférica por partículas finas ocasionó 28.000 fallecimientos prematuros en España en 2015, según el último informe sobre la calidad del aire publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA). Los derechos a la salud y a la vida deben por lo tanto prevalecer sobre cualquier otro interés económico o político en juego.