Por fin el equipo de gobierno de ayuntamiento de Torrelavega inicia el proceso de desarrollo de la zona verde así denominada. Este espacio que se extiende por el Este del núcleo urbano, en el entorno del Boulevard Ronda, desde la Inmobiliaria hasta Sierrapando, viene a completar el futuro “Anillo Verde” que necesita nuestra ciudad, integrado por el ANEI de “La Viesca”, el espacio fluvial desde Torres hasta Barreda, el citado “Parque Miravalles” y las zonas verdes a desarrollar al sur de la ciudad, hacia  el espacio universitario y las Excavadas. Completando así un anillo de espacios verdes que adecuadamente conectados a través de “pasillos verdes” con el parque “Manuel Barquín” y otros espacios en la trama urbana, permitirán mejorar la calidad de vida que los ciudadanos esperan desde hace tiempo.

Esta estructura de “Anillo Verde”, que ya disfrutan ciudades como Vitoria, Zaragoza, Oviedo, Londres, Berlín o Santander, ha sido planteado por Ecologistas en Acción Cantabria ya en el “Plan 42” de octubre de 2015. Con posterioridad lo hemos incluido en el “Plan Estratégico” de Torrelavega, 2016-2026, de septiembre de 2017; en las aportaciones a la “Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado” (EDUSI) de noviembre de 2017, del Plan Europa 2020.

Pero también, en el proceso participativo sobre la remodelación del parque “Manuel Barquín”, de diciembre de 2017; y en el proceso de elaboración de las Normas de Protección del ANEI de “La Viesca” de marzo de 2018.

Es un paso importante, no solo para la ciudad, sino para toda la comarca que se beneficiará de esta dotación. El desarrollo de estos espacios llevará tiempo, pero es necesario, no solo comenzar, sino también tener claros los objetivos finales, ante las demandas de la ciudadanía.

Hay que utilizar especies autóctonas que formarán ecosistemas viables, en espacios muy naturalizados que generaran una importante biodiversidad, excluyendo especies exóticas que empobrecen y deterioran nuestro patrimonio natural. Será un momento para llevar a cabo la necesaria regeneración del arroyo “Indiana”, con la reforestación y limpieza de sus riberas; a la vez que se retiran las especies invasoras como el plumero y se frena la expansión de los eucaliptos, en el espacio junto al arroyo.

Necesitamos un parque agreste, con una mínima intervención urbanizadora y con reducidos costes de mantenimiento, con valor paisajístico, que conserve la diversidad botánica en espacios poco modificados que son esenciales para la supervivencia de algunas especies de fauna.

El equipo de gobierno municipal  y los que vendrán en el futuro, no pueden dejar pasar esta oportunidad de desarrollo sostenible; la ciudadanía está expectante ante esta idea, en una ciudad muy castigada históricamente con la falta o deterioro de sus espacios naturales.