Vuelven a producirse vertidos de aguas residuales a la playa urbana de Sanlúcar a través de los arroyos de San Juan y del Salto del Grillo. La eliminación de los vertidos lleva 7 años de retraso.

Domingo 18 de marzo, temperaturas de mayo y gente en la playa. Hace más de una semana que no llueve una gota, y sin embargo, los arroyos del Salto del Grillo y de San Juan, están vertiendo aguas residuales directamente a la playa. No hace falta analizar el agua. El color y el penetrante y desagradable olor, demuestran que se trata de aguas residuales procedentes del alcantarillado: aguas fecales.

No se trata de aliviaderos por donde salen las aguas pluviales cuando llueve intensamente, sino que son arroyos naturales que recorren la ciudad y desembocan al mar. En el caso del arroyo del Salto del Grillo, nace cerca de los caminos del Reventón Chico y Salto del Grillo, atraviesa la carretera de la Vía (Avenida Al-Andalus) y sigue junto al camino del Alto de las Cuevas, para desembocar al mar en la playa de Bonanza por el Callejón de Guía. Sin embargo, lo que debería ser un arroyo de aguas limpias es una cloaca infecta debido a las conexiones con el alcantarillado en la zona donde nace dicho arroyo.

Algo parecido ocurre con el arroyo de San Juan que transcurre por el interior de la finca del Botánico y va soterrado hasta su desembocadura a la altura de la Calzada de la Infanta (playa de la Calzada), recibiendo igualmente aguas residuales del alcantarillado a lo largo de su cauce.

Esta situación viene de hace mucho tiempo. Desde 1996 está prohibido en España el vertido de aguas residuales urbanas sin depurar. En marzo de 2010 la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía dio al Ayuntamiento de Sanlúcar un plazo de dos años para “la eliminación de las conexiones de la red de saneamiento a los arroyos de San Juan y Salto del Grillo.”

En los 9 años transcurridos desde entonces el ayuntamiento no ha cumplido con esa obligación. Hasta 2017, los dos arroyos vertieron aguas fecales de manera continua durante 8-9 meses al año.

En los últimos 2 años la situación ha mejorado un poco: las aguas fecales de los dos arroyos son enviadas de forma habitual a la red de alcantarillado, aunque cuando llueve se vuelven a verter a la playa. Sin embargo, la situación no se ha resuelto: no se ha cumplido la orden de la Junta de Andalucía de limpiar o sanear los dos arroyos y los vertidos intermitentes siguen produciéndose.

Lo que está ocurriendo estos días es grave de por sí pero además nos recuerda la desastrosa política de aguas del ayuntamiento de Sanlúcar y también la sorprendente tolerancia de la Junta de Andalucía que Ecologistas en Acción viene denunciando desde hace una década.