El 19 de octubre de 1989 a las 21:39 se produjo el accidente nuclear más grave de la historia atómica española. En aquel momento se produjo un incendio en el alternador número 2, en el edificio de turbinas, donde se produce la energía eléctrica. Este edificio era contiguo al del reactor y al de sistemas auxiliares eléctricos donde está la sala de control.

El informe que hizo de evaluación el Consejo de Seguridad Nuclear decía: “El suceso iniciador ha sido el fallo mecánico, con desprendimiento masivo de álabes de un rotor en el cuerpo de alta presión de la turbina del generador número 2 de la central. Como consecuencia de este fallo resultó afectado el generador eléctrico, liberándose el hidrógeno que lo refrigera lo que, junto con la rotura de las tuberías y el consiguiente vertido de aceite de lubrificación de la turbina, provocó un incendio de grandes proporciones que afectó a gran número de sistemas relacionados con la seguridad de la central. El incendio provocó asimismo, la rotura de una junta del condensador y la inundación con agua de mar de las plantas inferiores de diversos edificios, lo que produjo la inoperabilidad de varios sistemas relacionados con la seguridad.”

… y seguía

” En la escala internacional de clasificación de sucesos ocurridos en centrales nucleares en función de su gravedad (OIEA-NEA, febrero 1990), este incidente queda incluído en el nivel 3 bajo la denominación “incidentes serios”.

y concluía…

” El Plan de Emergenia Interior de C.N. Vandellós I no fué aplicado en ningun momento por la organización de la central. El incidente no fué declarado como emergencia, no se categorizó ni se envió ninguna documentación escrita en la forma preestablecida.”

” Las consecuencias fueron que, activado el Plan de Emergencia Nuclear de Tarragona por el Gobierno Civil, no se dispuso en las primeras horas del incidente de la información detallada y precisa del estado de la central necesaria para facilitat la adopción de las correspondientes medidas establecidas.”