Ayer domingo Ecologistas en Acción de Navarra declararon la Bodega “Juán Simón” de Murchante como la primera Zona Libre de Transgénicos de la Comunidad Foral.

En esta bodega murchantina se elabora vino ecológico y cuenta con los certificados y acreditaciones pertinentes que muestran que en todo su proceso no se utilizan organismos modificados genéticamente (OMG).

En un emotivo acto en el que participaron una veintena de personas, se visitó la Bodega donde se elabora vino ecológico, el propietario explicó el proceso de elaboración en el que se utiliza uva con certificación ecológica.

Tras la visita se procedió a la declaración de Zona Libre de Transgénicos colocando dos carteles en la puerta de la bodega que así lo acreditan.

Para cerrar el acto se realizó un almuerzo compuesto por alimentos ecológicos libres de transgénicos, acompañados de una cata de varios vinos con la etiqueta “CARTAN” elaborados en la bodega.

Esta campaña de Ecologistas en Acción consiste en crear Zonas Libres de Transgénicos, espacios en donde los transgénicos no tienen cabida. En ellas no se permite el cultivo de variedades transgénicas ni se admiten alimentos manipulados genéticamente. Pueden ser campos de cultivo, espacios naturales, locales públicos o comerciales, municipios, regiones o países enteros.

La organización ecologista dice que es también en este caso una respuesta a la apuesta del Gobierno de Navarra por la industria de la transgenia, ya que la Comunidad Foral junto a Aragón están a la cabeza en superficie de cultivo así como en experimentación con OMG.

Añaden que «nos parece incongruente que en Navarra se apueste por los transgénicos, cuando lo que debemos es proteger la calidad de nuestros productos agropecuarios evitando la contaminación transgénica, que ya se ha dado en algunos casos. De hecho tenemos muchos productos acogidos a Denominaciones de Origen y un potencial todavía por explotar en cuanto a la producción en ecológico».

Afirman que «es momento de hacer ver a los escépticos y gente interesada, que el cultivo sin transgénicos y ecológico es posible. En estos sistemas de cultivo no existe dependencia de las empresas fármaco-químicas y la seguridad alimentaria está por encima de los beneficios económicos. Además, con el uso de OMG la soberanía alimentaria se pierde. Es de alabar, por tanto, el trabajo de personas como Juan Simón. Trabajo que es fiel a estos conceptos y que es respetuoso con el medio que le rodea».

INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA SOBRE LOS TRANSGÉNICOS

La comercialización de productos transgénicos en la UE se decide en Bruselas, donde el lobby biotecnológico y EE UU presionan para su aprobación. Recordemos que el lobby biotecnológico y EE UU han denunciado a la UE ante la Organización Mundial del Comercio por frenar la entrada de OMG (Organismos Modificados Genéticamente). Lamentablemente, las autoridades europeas parecen preocuparse más de complacer a las grandes transnacionales biotecnológicas y a EE UU que de proteger la salud ciudadana, el medio ambiente y la agricultura europea.

La evaluación de la seguridad de los OMG se basa en la información aportada por la empresa promotora, encargada de realizar los ensayos necesarios para demostrar su inocuidad, sin que se hagan estudios independientes. Estas pruebas en muchos casos son
inadecuadas y han sido cuestionadas reiteradamente por los comités de expertos nacionales. A pesar de ello, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (AESA) -cuya independencia no siempre está clara- ha dado el visto bueno a numerosas solicitudes.

Fruto de esta presión la UE acaba de aprobar la comercialización y cultivo de más variedades transgénicas. A la anterior lista formada por variedades de soja, maíz, algodón y colza, se suman ahora otras cuatro variedades más de maíz, y una nueva de patata.

Pero, 10 años después de su introducción en los mercados, las grandes promesas de los cultivos transgénicos están muy lejos de hacerse realidad:
- Ni han aumentado el rendimiento de los cultivos.
- Ni han mejorado la calidad de los alimentos y del medio ambiente.
- Ni han contribuido a solucionar el problema del hambre del mundo.

Por el contrario, en los principales países productores están apareciendo ya problemas agronómicos relacionados con este tipo de cultivos y numerosos informes ponen de manifiesto sus riesgos económicos, ecológicos y sanitarios. En realidad, los cultivos transgénicos que se comercializan hoy día han sido diseñados con el objetivo de aumentar las ganancias de la industria química y farmacéutica que controla gran parte de la investigación biotecnológica, más preocupada por recuperar las cuantiosas inversiones realizadas que por los beneficios para la sociedad.