El sector industrial en España es causante de casi el 24% de las emisiones de gases de efecto invernadero, tanto debido al uso de combustibles fósiles (16%) como al CO2 derivado de los procesos de transformación (7,7%).

Bernardo García, Ecologistas en Acción de Cantabria. El Ecologista nº 54

La fabricación de cemento es la actividad más emisora del sector. Sólo la molienda y cocción de la piedra caliza precisa cantidades de energía térmica y eléctrica tan importantes que suponen alrededor del 2% de la energía primaria consumida en España (según OFICEMEN, la Agrupación de Fabricantes de Cemento de España). A estos consumos habría que añadir otros menores, pero en absoluto despreciables, como los precisos para la extracción de la materia prima y su transporte.

Sin embargo, la parte principal de la emisión de CO2 no es la procedente de la quema de combustibles sino del proceso de descarbonatación que sufre la caliza en su calcinación para la obtención del clinquer. Por ello la fabricación de cemento es una de las principales actividades no energéticas sujetas al comercio de emisiones intraeuropeo.

Líderes en consumo

Somos el país de la UE que más cemento consume, más de la quinta parte del total de la UE-25. Este liderato se debe a las desproporcionadas dimensiones del sector de la construcción, tanto en edificación como en obra civil.

Según datos del Banco de España, a finales de 2005 existían en nuestro país 23,7 millones de viviendas sobre un total de 15,4 millones de familias. Estas cifras indican un promedio de 1,54 viviendas por familia española, la tasa más alta del mundo. En cuanto a las infraestructuras de transporte, grandes consumidoras de cemento, somos uno de los países europeos con más kilómetros de autovías y autopistas (en términos absolutos sólo superados por Alemania). Algo similar ocurre con la red de trenes de alta velocidad.

Reducción de emisiones

Existen importantes razones para reducir las emisiones de CO2 en la industria cementera. Tan sólo si nuestro nivel de consumo de cemento se ajustará a la media de la UE estas emisiones se verían reducidas en más de un 55%.

Contra toda lógica, en el reparto de derechos de emisión por actividades correspondiente al periodo 2008-2012 se concede a la fabricación de cemento un incremento promedio del 5,37% sobre el anterior periodo 2005-2007. Y eso que en 2005 a las cementeras les sobraron 451.091 toneladas de CO2 en permisos de emisión, y 1.030.000 t en 2006. Sin duda, la patronal cementera tiene una gran capacidad de influencia política.

Las consecuencias de una asignación tan generosa es que estas instalaciones no ven incentivado el acometer planes de ahorro y eficiencia. Por otro lado es previsible que continúen teniendo excedentes de derechos de emisión que podrán negociar en la Bolsa de de Londres. Es cierto que el sector cementero ha realizado importantes avances en ahorro y eficiencia energética, pero no es menos real que se siguen disipando cantidades importantes de energía que podrían aprovecharse en otros procesos productivos o en proyectos de cogeneración.

El aprovechamiento de cierta biomasa como residuos agrícolas, forestales o de aserraderos también puede ser una medida válida para reducir emisiones de CO2, pero en ningún caso puede considerarse adecuada la incineración de residuos en general porque, independientemente de otras importantes consideraciones, el balance es negativo. Por ejemplo, la mayoría de los residuos peligrosos que se incineran en las cementeras son disolventes y aceites minerales que tienen un gran potencial de regeneración y recuperación, actuaciones que, además de ser prioritarias, tienen un balance positivo de emisiones de CO2 en un análisis del ciclo de vida completo de estos productos.

En conclusión, aunque la evolución de emisiones del sector industrial se puede calificar de moderada, especialmente en comparación con el energético y con el transporte, se necesita un impulso decidido para reducirlas mejorando la eficiencia y desincentivando la producción de cemento. Y es que esta actividad es causante de casi la mitad de las emisiones de sector y está ligada a un modelo de desarrollo insostenible.