Ecologistas en Acción muestra su sorpresa por la actitud de muchos responsables municipales que parecen más preocupados por cubrir el expediente que por la salud de sus conciudadanos/as. De lo contrario no se pueden entender la intención de pedir prórrogas para seguir permitiendo situaciones de alta contaminación, sin tomar medidas adecuadas para reducir esta polución. Pero lo que no se entiende de ningún modo es que se supriman o reduzcan actuaciones que ya habían probado su eficacia, como la limitación a 80 km/h en Barcelona.

Aunque atendiendo a lo dicho en estos días pudiera parecer que la contaminación del aire en nuestras ciudades es algo reciente, y que sólo se incumple la legislación en cuanto a dióxido de nitrógeno desde el pasado año, 2010, nada más lejos de la realidad. La contaminación en las grandes áreas urbanas españolas es un problema crónico al que no se ha querido poner solución hasta ahora para no molestar al tráfico, el mayor contaminante.

Así se puede comprobar en los informes que viene realizando Ecologistas en Acción desde hace años, y que muestran a las claras que la situación es crónica, en absoluto coyuntural. Y así lo demuestra el hecho de que la Comisión Europea vaya a llevar al Estado español al Tribunal Europeo de Justicia por incumplimiento de la legislación, tal y como se nos notificó el pasado noviembre, después de haber mandado una carta de emplazamiento y un posterior dictamen motivado al Gobierno español, sin que la situación se corrigiese.

No hablamos de meros trámites burocráticos. Hablamos de que la contaminación del aire mata. Y mata mucho. Según los datos que se manejan, basados en estudios epidemiológicos, cada año más de 16.000 personas fallecen en España de forma prematura por este motivo, esto es, 8 veces más que las muertes por accidentes de tráfico en carretera.

Por eso no se entiende que Ayuntamientos con tanta población como el de Madrid o Barcelona se planteen pedir prórrogas para seguir permitiendo que el aire de sus ciudades sea perjudicial para la salud de sus habitantes.

Por eso no se entiende que una de las principales “actuaciones” de muchas Comunidades Autónomas y ciudades haya sido la reubicación de estaciones para buscar lugares con menos contaminación (Madrid, Valencia, Castilla y León, Aragón…), en lugar de atajarla.

Por eso no se entiende que el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino no esté jugando un papel mucho más activo en denunciar esta situación, informar a la población, demandar de forma contundente a las Comunidades Autónomas la adopción de medidas efectivas y urgentes…

Por eso tampoco se entiende que el Ministerio de Fomento y muchas Comunidades Autónomas sigan empeñadas en su política de autovías metropolitanas, que favorecen el incremento del tráfico y con ello la polución del aire.

Y menos aún se entiende que una medida, como la que ha permitido reducir parte de la contaminación del área metropolitana de Barcelona, la limitación a 80 km/h en las autovías de acceso, vaya a ser ahora casi eliminada: Barcelona y su área circundante sigue, año tras año, incumpliendo los máximos legales para varios contaminantes y los estudios demuestran que eso supone el fallecimiento prematuro de 3.500 personas cada año.