Recientemente, se ha llevado a cabo en San Vicente del Raspeig, una amplia campaña de fumigaciones con pesticidas y herbicidas en zonas ajardinadas y parques del municipio. Como se explicaba en carteles de aviso colocados en farolas y árboles, de forma no muy visible y sin mas aviso a la población, se han estado fumigando estas zonas con el herbicida Glifosato (sal isopropilamina) y un insecticida neuractivo (Imidacloprid), que mata a los insectos entre ellos a las abejas, como pudieron comprobar miembros de la asociación días después de su aplicación.

Denunciamos, en general, el uso de estas sustancias tóxicas que la legislación europea prohíbe o recomienda no usar en núcleos urbanos, por las consecuencias sobre los seres humanos, la flora y la fauna.

“La UE, mediante la Directiva marco para un Uso sostenible de los plaguicidas, insta a las distintas administraciones a que velen porque se minimice o prohíba el uso de plaguicidas en diversas zonas específicas, entre ellas las siguientes: a lo largo de las carreteras, en los espacios utilizados por el público en general, o por grupos vulnerables, como los parques, jardines públicos, campos de deportes y áreas de recreo, recintos escolares y campos de juego y los espacios cercanos a los centros de asistencia sanitaria”

Los efectos perniciosos de estas sustancias son cada vez mas conocidos y resulta una autentica temeridad y falta de sentido común aplicarlas, particularmente, en zonas de juegos de niños o en las cercanías de colegios y centros de salud. Además, resulta una profunda irresponsabilidad lanzar pesticidas que puedan matar a las abejas, por razones ecológicas mas que obvias y que recientemente han demostrado que son la principal causa de las desaparición de estos insectos a nivel mundial. El glifosato, por ejemplo, interfiere en el funcionamiento hormonal de células humanas, afecta a las células de la placenta, así como a las embrionarias. Asimismo, provoca nacimientos prematuros y abortos, mieloma múltiple y linfoma non-Hodgkin (dos tipos de cáncer), y daña el ADN de las células. Además, este tipo de sustancias son especialmente peligrosas por su persistencia en el medio ambiente y en el organismo (bioacumulables).

Si a todo esto se une el negocio que supone, únicamente para grandes empresas multinacionales, el uso de estas sustancias; se entienden aún menos estos gastos en épocas de grandes recortes a cosas realmente necesarias.

Por todo esto, Ecologistas en Acción exige la suspensión inmediata y definitiva de los tratamientos con sustancias tóxicas en San Vicente y proponemos tratamientos biológicos si fueran necesarios, y tratamientos mecánicos para eliminar la vegetación no deseada. Aunque recomienda, en general, un cambio de mentalidad en el tratamiento y gestión de árboles, parques, zonas ajardinadas y vegetación, que considere que son seres vivos y no mobiliario urbano.