Las organizaciones ARBA, Asociación Ecologista del Jarama “El Soto”, Ecologistas en Acción, GRAMA y Jarama Vivo, se han dirigido a la Confederación Hidrográfica del Tajo reclamando medidas urgentes para recuperar el río Jarama, garantizar los objetivos de calidad de la Directiva marco de aguas, e invertir la actual tendencia de degradación y abandono que soporta el principal río madrileño.

Las propuestas que hacen los colectivos ecologistas pretenden mejorar la continuidad del río Jarama eliminando obstáculos que impiden la libre circulación de las aguas. Gran parte de los tramos fluviales del río Jarama pertenecen a la Red Natura 2000. Numerosos azudes y presas carecen de dispositivos que ayuden al remonte de los ciprínidos que colonizan el río, y muchos de estos obstáculos carecen de aprovechamiento en la actualidad.

España sigue siendo el país con más grandes presas per cápita en el mundo (García de Jalón, 2003). A partir de 1950 se construyeron en nuestro país cerca de 600 presas que, en muchos casos, impiden también el movimiento de los sedimentos y de la fauna de los ríos, y dividen las comunidades biológicas en tramos separados por obstáculos. La demolición de obstáculos en los ríos es una práctica creciente en muchos países, tan sólo en EEUU se han desmantelado ya más de 750 presas, y sus beneficios son evidentes y contribuyen a alcanzar los compromisos de calidad que establece la Directiva marco de aguas.

A pesar de que el tramo madrileño del río Jarama es uno de los más alterados y degradados de nuestro país, la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) y el Ministerio de Fomento carecen de un plan de regeneración fluvial, o al menos de un censo solvente de obstáculos y barreras obsoletas. Así, el “Inventario de infraestructuras en desuso”, elaborado por la CHT, no ha sido capaz de localizar más de dos obstáculos en los aproximadamente 140 kms. de río a su paso por la Comunidad de Madrid, mientras en el caso de su afluente Lozoya, de unos 35 kms. y mucho menos alterado, se han detectado 11 de esas infraestructuras.

Otro ejemplo del desinterés de la administración por la calidad del principal río de la Comunidad de Madrid es el caso de los dispositivos de remonte para peces que se han construido. Estas escalas, cuando existen, no pasan de ser una burda figuración estética, sin ninguna eficacia práctica que ayude a que los barbos y bogas, que ya repueblan muchos tramos del río Jarama, remonten las presas y azudes en la época de la freza. Estas escalas para peces no parecen cumplir más función que justificar subvenciones medio ambientales.

Para mejorar este estado de abandono los colectivos ecologistas solicitan del organismo de cuenca la aplicación inmediata de tres medidas:

1. La actualización del “Inventario de infraestructuras en desuso”, mediante la consulta pública y un elemental trabajo de campo.

2. La demolición de azudes y obstáculos abandonados que impiden la continuidad fluvial.

3. La construcción de auténticas escalas para peces, con asesoramiento de biólogos, y que sean eficaces para facilitar la migración de las especies de ciprínidos que pueblan el río Jarama.