El Ayuntamiento de Pedrezuela tramita un nuevo plan general en el que se incrementa el suelo urbanizable en más de un 200%, aumenta la población en un 60% y el número de viviendas en un 34%. Todo ello al tiempo que se reducen en más de un 70% las cesiones públicas, destinadas a zonas verdes y equipamientos, y desaparecen las viviendas de integración social. Ecologistas en Acción ha presentado alegaciones y alerta de que estas son las consecuencias de las reiteradas modificaciones introducidas en la Ley del Suelo de la Comunidad de Madrid.

Pedrezuela se sitúa en la zona de influencia de la autovía A-1. El Ayuntamiento inició la tramitación del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) en 2008, bajo los efectos de la burbuja inmobiliaria. Desde entonces, ha ido cambiando pero para aumentar la superficie reclasificada y reducir las cesiones de suelo para redes públicas que deben aportar los promotores.

El PGOU plantea la reclasificación de 3.595.367 metros cuadrados de suelo (359 hectáreas, superficie equivalente a tres veces el parque de El Retiro de Madrid), lo que supone un incremento sobre la superficie urbanizable actual (142,28 ha) de un 260%. Del total del suelo urbanizable, 1.352.794 metros cuadrados es suelo sectorizado, es decir suelo a desarrollar a corto y medio plazo. El resto del suelo urbanizable, 2.242.573 metros cuadrados es suelo no sectorizado, una especie de suelo de reserva para urbanizar a más largo plazo.

Sobre el total del suelo urbanizable sectorizado, el PGOU plantea la construcción de 1.027 viviendas y tres sectores industriales. Teniendo en cuenta que actualmente existen 3.040 viviendas, se propone un incremento del 34%. Estas nuevas viviendas permitirían un aumento del 60% de la población, pasando de 5.082 habitantes a 8.000. Todo ello a pesar de que el último censo de viviendas del Instituto Nacional de Estadística indica que 570 viviendas, es decir el 19%, están vacías y que tanto el crecimiento vegetativo, como la tasa de migración se reducen.

Al tiempo que se producen estos fuertes crecimientos en clasificación de suelo, viviendas y población, las cesiones de suelo para redes públicas (zonas verdes, colegios, polideportivos, residencias, hospitales, etc) que deben aportar los promotores, se reducen drásticamente. Así se pasa de una superficie prevista para redes generales, en diciembre de 2012, de 492.018 metros cuadrados a 143.974 metros cuadrados, lo que supone un descenso de un 71%. Además las cesiones previstas para viviendas de integración social (viviendas para fines sociales como realojos) que en 2008 ascendía a 23.305 metros cuadrados, desaparecen completamente.

Es decir, el Ayuntamiento de Pedrezuela, mantiene un modelo de crecimiento característico del período de la burbuja inmobiliaria pero con el agravante de que la nueva ciudad resultante, difícilmente satisfará las necesidades de dotaciones y equipamientos públicos para sus habitantes. Este nuevo modelo solo beneficia a los promotores que podrán incrementar la edificabilidad al reducir la superficie de cesión al Ayuntamiento.

La razón por la cual el Ayuntamiento de Pedrezuela ha reducido las cesiones obligatorias es porque la Ley del Suelo de Madrid se ha venido modificando, año tras año desde 2010, en beneficio de los promotores. El resultado final es que si, hace cinco años, un promotor tenía que ceder 120 metros cuadrados de suelo por cada 100 metros cuadrados construidos, ahora cede 50 metros cuadrados. Un pingüe beneficio para los promotores en detrimento del interés general de los ciudadanos.

A pesar de estas modificaciones introducidas en la Ley del Suelo, los ayuntamientos que hubieran iniciado la tramitación de sus planes generales, antes de 2010, como es el caso de Pedrezuela, no están obligados a introducir los cambios. Aún así, Pedrezuela ha optado por beneficiar a los promotores.

Ecologistas en Acción ha presentado alegaciones oponiéndose, tanto al modelo de reclasificación masivo como a los recortes en cesiones de redes públicas. Esta organización lamenta que el Ayuntamiento de Pedrezuela siga anclado en un modelo urbanístico agotado y sin retorno.