Ecologistas en Acción emplazará la nueva ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente para que frene el desmantelamiento de la legislación ambiental y la mercantilización de la naturaleza. Es urgente que revierta medidas tan negativas como la nueva Ley de Costas y los bancos de conservación, aunque la organización es escéptica con esta posibilidad. Pero también es preciso que sirva de contrapeso a otros miembros del Gobierno para evitar el fracking, las prospecciones petrolíferas o el desmantelamiento de las renovables. En definitiva, que asuma que la defensa del medio ambiente es prioritaria, especialmente en tiempos de crisis.

Ecologistas en Acción confía en que la nueva ministra demuestre una mayor sensibilidad ambiental que la que ha ofrecido hasta ahora en la parte del ministerio que quedaba bajo su responsabilidad. Efectivamente, para la organización ecologista, la gestión de la nueva PAC ha estado muy alejada de una apuesta por el medio ambiente. Al mismo tiempo, algunos proyectos de ley generados por la Secretaría General de Agricultura, como el proyecto de Ley de Montes, son una vuelta a posiciones productivistas y obsoletas en relación con nuestros bosques y montes, en lugar de una apuesta por su mejora.

Los desafíos en materia ambiental son muchos y muy urgentes. Y es que en lo que va de legislatura se ha vivido un desmantelamiento de la legislación ambiental que la nueva titular del ministerio debería revertir. Un caso paradigmático es el de la Ley de Costas, que desprotege buena parte del litoral y sus valores naturales en favor de la explotación económica privada. A destacar también la Ley de Evaluación Ambiental (que incluye los Bancos de Conservación, una forma clara de mercantilizar la naturaleza), y el Decreto de Especies Invasoras, que da prioridad a determinadas actividades económicas privadas frente a la conservación de la biodiversidad. Ecologistas en Acción no confía en que haya un vuelco en estas normas ya aprobadas, pero sí que lo demandará en las que están por aprobarse.

Efectivamente, hay borradores de nuevos textos legales que deberían reescribirse. Tal es el caso del mencionado proyecto de Ley de Montes, que dependía de la Secretaría Greneral que dirigía García Tejerina y que vuelve a planteamientos economicistas superados hace décadas. O el Proyecto de Ley de Parques Nacionales, ya en trámite parlamentario, y que hay que modificar para realmente preservar estas joyas de nuestra naturaleza, olvidando las facilidades para hacer negocios particulares en los Parques, poniendo en riesgo su conservación.

Entre las más importantes tareas de García Tejerina figura la de servir de verdadero contrapeso contra otras políticas de su Gobierno claramente insostenibles. Una verdadera ministra de Medio Ambiente debería impedir planes tan demoledores para nuestra biodiversidad y territorio como el nuevo plan de infraestructuras que tramita el ministerio de Fomento, que continúa planificando grandes obras olvidando la destrucción territorial y de la biodiversidad que suponen, aparte del despilfarro de fondos públicos.

La organización ecologista también enfatiza la urgencia de tomar medidas para frenar la pérdida de biodiversidad para 2020, algo a lo que el Gobierno español se ha comprometido ante la Unión Europea y el Convenio de Biodiversidad, pero que está muy lejos de cumplirse.

Del mismo modo, una ministra que defienda el medio ambiente con auténtica convicción tiene que negarse de plano a aceptar políticas energéticas tan peligrosas para el medio ambiente como el fracking, además de luchar activamente contra las prospecciones marinas de hidrocarburos. Y, desde luego, hablará alto y claro a favor de las energías renovables frente a otras sucias y peligrosas como la nuclear y los hidrocarburos, la gran apuesta del actual Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

Para Ecologistas en Acción, si hay un reto importante para García Tejerina en lo que queda de legislatura es el que asuma hasta sus últimas consecuencias que la lucha contra el cambio climático no es una moda, sino una necesidad perentoria y urgente, que la defensa del medio ambiente es prioritaria especialmente en tiempos de crisis, que hacer negocio con la naturaleza hipoteca el futuro de todas y todos.