Ecologistas en Acción de Cáceres, junto a Paz con Dignidad y Cáceres Trueca están buscando una sede en alquiler en la ciudad de Cáceres.

«Soy el piso de la calle Pizarro 1, en Cáceres. El 31 de julio de 2014 se cerró una etapa de mi vida en la que he sido feliz. No tuve ni cortinas, ni floreros, pero en cada habitación bullía la vida, las ideas, la necesidad de intentar un mundo más justo.

Por aquí pasaron ONGs, sindicatos y asociaciones varias que trajeron a estos espacios gente inquieta, gente que buscaba “enredarse” con otras personas para cambiar el mundo, para ofrecer alternativas o para crearlas entre todos y todas ellas.

Tuve días de reuniones intensas, largas, acaloradas, tensas, divertidas; días en los que, a pesar de los carteles de convocatorias, alguien se encontraba sola; días de encuentros en las que las personas que por aquí han transitado pudieron reir juntas y estrechar lazos de convivencia y amistad.

En los últimos tres años vi como se cerraban puertas y aparecían hojas de despedida con una nota común “no podemos seguir pagando, os dejamos”.

Mis paredes se fueron agrietando, corroyendo, ajando, pero a pesar de ello “este barco” no se abandonaba.

Os puedo contar, entre otras cosas de las que me voy acordando con la pena que me ahoga, que también, solidariamente, se abrieron mis puertas y los diferentes espacios para movimientos, grupos o plataformas que, sin recursos económicos, pero con mucha energía, se pudieron reunir y trabajar unidos-as. Así pasaron por aquí el 15M, la PAH, las Mareas Ciudadanas, Cáceres Trueca, la RSP de Cáceres… Se plantearon tantas alternativas y propuestas: cooperativas integrales, renta básica, consumo responsable, ayuda mutua, trueque, …

En los últimos meses solo quedaron Foro Social, Paz con Dignidad, SETEM y Ecologistas en Acción de Cáceres. Se reunieron los últimos días, de hace un año, acuciados por las deudas que generaban el alquiler, la luz y el agua de este piso. No tuvieron otra opción que dejarme.Tristes, muy tristes sé que me dejaron y con la duda de dónde seguirían “enredándose”.

Yo me quedé vacío por mucho tiempo de ideas, pensamientos, proyectos, propuestas, y las alternativas que se generaban en esas reuniones intensas, largas, acaloradas, tensas, divertidas… Me quedé sin saber si esta gente, enredada con otra gente, porque no puede ser de otra manera, lograría seguir trabajando por un mundo más justo y solidario, un mundo en el que todos los seres vivos se tengan en cuenta, donde la autogestión tenga cabida y el dinero no pare su corazón.

Hoy sé que siguen sin sede alguna y me siguen echando de menos como yo a ellas, pero siguen enredadas, trabajando y soñando con ese mundo más justo, solidario y feliz.»