La cumbre de Naciones Unidas sobre el cambio climático se celebra en Marrakech, entre los días 7 y 18 de noviembre.

Javier Andaluz, Área de Cambio Climático de Ecologistas en Acción. Revista Ecologista nº 90.

Marruecos se prepara para acoger la próxima cumbre de Naciones Unidas sobre el cambio climático que tendrá lugar en Marrakech, entre los días 7 y 18 de noviembre. Ecologistas en Acción llama la atención sobre la importancia del encuentro que debe tener como objetivo limitar el calentamiento global a 1,5 ºC.

Se cumple el primer año desde que Laurent Fabius declaró la adopción del acuerdo de París [1]. El resultado del trabajo que se prolongó desde la Cumbre del Clima de Copenhague, en 2009, ante la incapacidad de encontrar un sucesor al Protocolo de Kioto. Un acuerdo que está muy lejos de conseguir una auténtica descarbonización de la economía en 2050 porque incluye una serie de indefiniciones pactadas que dejan la puerta abierta a la huida hacia delante de un modelo fósil y caduco [2].

La próxima cumbre COP22, que se celebrará en la ciudad de Marrakech (Marruecos) entre los días 7 y 18 de noviembre, debe defender la lectura más ambiciosa del acuerdo para evitar que este se convierta en un bazar donde esté todo a la venta.

Muchas de las carencias de la lucha internacional contra el cambio climático tienen su origen en el marco de cumbres consideradas como de “menor importancia” ya que la falta de atención mediática facilita la introducción de cláusulas y procedimientos que minen su eficacia.

La próxima de Marrakech puede convertirse en una de esas reuniones de “menor importancia” que sirva para regatear compromisos y nos lleve a una nueva frustración. Marca el inicio del camino que culminará en 2018, cuando conoceremos los compromisos oficiales de los países, que deberían ser consistentes con un calentamiento global limitado a 1,5ºC a finales de siglo.

Hasta la fecha, el único mérito tangible que podemos atribuir al acuerdo de París es haberse convertido en una marca utilizada para continuas declaraciones públicas, como el acto del día 22 de abril en Nueva York, la cumbre del G20, el encuentro de ratificación del acuerdo de París el 21 de septiembre, etc. Mientras, se pasan por alto las decisiones de mayor relevancia, como la elección de dos mujeres de Arabia Saudí y Nueva Zelanda como presidentas del grupo de trabajo que se encargará de moderar y dirigir los debates que determinen la forma en la que se cumplirán los compromisos recogidos en el texto. Una elección que premia a los países cuyas posiciones en las negociaciones climáticas han sido responsables de la pérdida de ambición del texto final [3].

Esta vez es el turno africano para presidir la próxima cumbre. El país anfitrión es clave ya que al ocupar la presidencia tiene la potestad de repartir intervenciones en los plenarios. La excepcionalidad sería que se hubiese celebrado en algún país claramente afectado por el cambio climático como Etiopía, o que pueda ser ejemplo de alguna lucha climática, como Ruanda.

La elección final es Marruecos, un país ‘amigo’, y la presidencia de la COP22 será ocupada por el ministro de Exteriores marroquí, a quien le precede su enfrentamiento con el secretario general de Naciones Unidas por haber mencionado la ocupación del Sahara Occidental por Marruecos en su visita a los campamentos de refugiados [4].

Un encuentro relevante

En líneas generales, la próxima cumbre de Marruecos supone el punto de inicio del debate sobre el cumplimiento de los acuerdos, donde se fijarán los criterios para decidir qué cosas se tienen en cuenta y cuáles no. Es una cuestión fundamental, que ya sirvió en París para decidir que no se incluyese un informe del IPCC que demuestra que el objetivo debe ser limitar el calentamiento global a 1,5ºC.

La agenda provisional [5] publicada muestra las cuestiones que se abordarán a lo largo de las dos semanas que durará la cumbre. Una de las más relevantes será la relativa a la definición de la metodología de cálculo y presentación de los inventarios de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y los sectores que deberán incluirse en esa contabilidad. Esta metodología será la base para la presentación de los compromisos de reducción de los GEI que se marcarán en 2018 durante el diálogo facilitador.

Este proceso incluye decisiones sobre si se contabilizan áreas como las emisiones indirectas de cambios de uso del suelo;, la inclusión de los sumideros dentro de estos inventarios;, la posibilidad de contabilizar derechos de emisión no usados de periodos anteriores, o la posibilidad de excluir algunas emisiones de los inventarios. Decisiones que están siendo utilizadas por muchos sectores para la introducción de trucos contables.

Este debate entronca claramente con la crítica de muchas organizaciones contrarias a considerar muchos biocombustibles como solución al cambio climático. Una evidencia recientemente demostrada y especialmente preocupante en lo relativo a los combustibles alimentarios como el de la palma.

Los trabajos pendientes en materia de gestión de los recursos forestales, en el marco del Programa de Reducción de Emisiones de Carbono causadas por la Deforestación y la Degradación de los Bosques (REDD), continuarán en la cumbre donde será necesario seguir pidiendo la inclusión de mayores salvaguardas capaces de frenar el creciente proceso de especulación sobre los bosques. Una especulación que está cogiendo mayor peso en las negociaciones ya que puede permitir a muchos países la comprar de bonos de bajo coste que les permita evitar tomar medidas adicionales para frenar su contribución al cambio climático.

Uno de los temas que quedaron pendientes en la cumbre de París, y que se abordarán en Marruecos, es el referente al sector internacional marítimo y aéreo que representa en torno a un 4,3% de las emisiones globales y que no es objeto de los compromisos nacionales. Naciones Unidas dio el mandato a las agencias internacionales de aviación aérea y marítima para que fuese el propio sector el que determinara cómo iba a reducir las emisiones. Aunque su decisión definitiva se dará el próximo mes de octubre [6] para poder comunicarla a la COP22, todo apunta a que se confirmarán las sospechas de muchas organizaciones civiles que han manifestado que este sector no está a la altura.

Así, la propuesta definitiva de estas agencias se basará en la compra de bonos de emisión para compensar su exceso a partir de 2020. Entre estas compras se contarán los créditos que provengan de la especulación con los bosques y de la creación de desiertos verdes.

Falta de medidas

La falta de medidas garantistas y adecuadas de financiación para la adaptación al cambio climático será probablemente objeto de los debates de mayor profundidad. Durante la cumbre de Marrakech se deberán presentarse avances importantes en esta materia:, seguimos sin tener los 100.000 millones de dólares que se deben destinar al fondo verde para 2020. Además, deberá evaluarse la posibilidad de disponer de fondos adicionales dentro del Mecanismo Internacional de Varsovia para hacer frente a las pérdidas y daños que se producirán como consecuencia del cambio climático.

El debate que se omitirá una vez más será el relativo a los derechos humanos, ya que, a pesar de una mención de pasada en el preámbulo del acuerdo de París, no existe en el articulado mención alguna sobre las implicaciones en aspectos fundamentales como las migraciones climáticas. De hecho, el propio Consejo de Derechos Humanos adoptó una resolución el pasado mes de julio instando a incluir con mayor contundencia el lenguaje propio de los derechos humanos.

Incluir una reflexión en torno a los derechos humanos es obligado en un continente como el africano, donde diariamente se violan los derechos de millones de personas, también en el país anfitrión de la COP22. Abordar la lucha contra el cambio climático desde la óptica de la justicia climática e histórica es fundamental para hallar una salida digna a los 240 millones de africanos que padecen hambre. Difícilmente se podrá calificar esta cumbre de éxito si no es capaz de dar una salida al contexto socio-ambiental del continente que nos vio nacer como especie y que sufre con mayor intensidad los efectos del cambio climático.

[1] Acuerdo de París en la Convención Marco de Naciones Unidas en su 21 conferencia de las partes, París, 12 de diciembre de 2016, Decisión 1/C.P21, FCCC/CP/2015/L.9 Disponible en http://unfccc.int/resource/docs/2015/cop21/spa/l09s.pdf

[2] Para más información véase: Ecologistas en Acción. París un acuerdo que desoye a la ciudadanía, diciembre de 2015. Disponible en: https://www.ecologistasenaccion.org/article31348.html

[3] Para más información véase: Ecologistas en Acción. Poner al zorro a cuidar el gallinero, 25 de mayo de 2016. Disponible en https://www.ecologistasenaccion.org/article32316.html

[4] Peregil, Francisco. Ban Ki-moon traslada a un ministro marroquí su “indignación” con Rabat. El país digital 5 de marzo de 2016. http://internacional.elpais.com/internacional/2016/03/15/actualidad/1458043074_793315.html

[6] Reuters. La aviación civil ultima el primer pacto mundial para reducir emisiones, 16 de febrero de 2016. Disponible en: http://economia.elpais.com/economia/2016/02/09/actualidad/1455029815_531602.html