El tiempo todo lo borra. Para evitar perder la valiosa memoria del ecologismo en nuestro país se ha puesto en marcha un proyecto de digitalización de toda la documentación de esos años de lucha.

Adelina Codina, documentalista. Elena Díaz, Ecologistas en Acción. Revista Ecologista nº 93.

Ecologistas en Acción ha iniciado la elaboración de un archivo histórico del movimiento ecologista a partir de los fondos documentales de las asociaciones que lo forman. El objetivo es guardar la memoria colectiva de cientos de grupos ecologistas que han luchado a lo largo de casi medio siglo para defender el medio ambiente y mejorar la vida de las personas que lo habitamos.

Se podría pensar que mirar al pasado no es una tarea prioritaria cuando tenemos tantos frentes abiertos en este presente que nos abruma y con unas perspectivas de crisis civilizatoria tan poco halagüeñas. Sin embargo, “somos nuestra propia historia” y esta nos ha configurado y nos ha hecho como somos.

Nuestro pasado explica nuestras formas de organización y funcionamiento, las alianzas que tenemos, las batallas que hemos llevado a cabo, las que hemos ganado y las que hemos perdido, nuestras debilidades y fortalezas. Necesitamos contar con un relato colectivo común de quiénes somos para poder afrontar el futuro, reconstruyendo ese hilo conductor que va desde los primeros naturalistas y antinucleares del pasado siglo hasta la actualidad.

Notas de prensa, informes, carteles, folletos, revistas…

También necesitamos que esta historia llegue a la sociedad y a la ciencia. Desdichadamente, hay poca investigación y muy poco material escrito sobre el movimiento ecologista en nuestro país.

Hilario Villalvilla y Esperanza Aguirre, 1991.

Para que esto suceda, habrá que hacer realidad un archivo organizado donde se pueda rastrear la lucha que hemos llevado a cabo a lo largo de todos estos años, en los miles de notas de prensa, informes, movilizaciones, carteles, folletos, revistas, fotos, vídeos, actas de reuniones, jornadas, intervenciones en los medios de comunicación, en las instituciones, etc.

Las condiciones en las que se ha realizado toda esta actividad en una época en la que no había Internet y en la que el trabajo dependía del empeño de muy pocos, aunque muy activos militantes, supone que gran parte de la documentación generada esté en manos de esos activistas, que la fueron guardando en sus casas.

Por otra parte, la propia naturaleza del movimiento, formado por grupos locales de voluntarios con pocos medios, ha hecho que esta documentación esté muy dispersa.

Es necesario reunirla y clasificarla para evitar que se pierda con el curso del tiempo.
No hay duda de que la tarea es inmensa y de largo alcance, casi inabarcable por falta de medios y de espacio donde ubicar el archivo. Pero aprovechando las nuevas tecnologías, hoy se puede pergeñar un archivo digital del movimiento ecologista. En esta primera etapa, nuestro objetivo es la creación de una base de datos para el tratamiento y digitalización de ese archivo.

El archivo incluirá en primer lugar los fondos más antiguos, los de los grupos que nos unificamos en la Confederación Ecologistas en Acción en diciembre de 1998 (son los que corren más peligro de perderse, al estar más dispersos y no tener soporte digital). También hemos considerado rescatar los documentos del propio proceso de unificación, por lo que el ámbito temporal se puede prolongar un tiempo más hasta pasada esa fecha.

Los papeles que tenemos

Con este objetivo, el pasado mes de junio empezamos a recopilar y organizar los ‘papeles’ encontrados en el local de Madrid, optando por los que corrían más peligro de desaparecer. Se ha realizado una primera descripción de la documentación encontrada, se ha incluido en una base de datos y, a partir de ahí, se ha empezado a crear el cuadro de clasificación elemental para el archivo digital.

Ramón Fernández Durán, en el centro, 50 años bastan.

Lo primero que vimos al iniciar la clasificación de los documentos referidos fue que procedían de fondos diferentes (en el caso de Madrid, AEDENAT, CODA y COMADEN). En aquélla época (antes de la unificación) el movimiento ecologista estaba formado por cientos de grupos. Identificar y mantener estos fondos separados es importante para no cargarse el “principio de procedencia” u origen de los fondos, condicionando el resultado previsto, ya que se obtendrán para cada fondo una instalación, un cuadro de clasificación y un inventario, aunque en ellos se encuentren documentos de otros grupos o territorios.

Estas y otras normas de actuación se incluirán en un protocolo que enviaremos a los grupos, estableciendo las pautas sobre el tipo de fuentes a considerar y cómo conservarlas y catalogarlas, para que sirva de orientación.

Asimismo, hemos elaborado una encuesta para conocer el volumen y el estado en que se encuentran las fuentes conservadas, en manos de quién están y dónde se guardan. La encuesta ha sido difundida por el grupo de comunicación y cuanto mayor sea la información que recibamos, mejor podremos evaluar la cantidad de documentación de la que puede constar el archivo digital.

Entendemos el esfuerzo que pedimos, sobre todo al tratarse de una tarea administrativa que poco tiene que ver con la lucha ecologista y que puede parecer poco interesante. Sin embargo, hemos descubierto que al echar la vista atrás se realiza un ejercicio gratificante de construcción y recuperación de la memoria.

Hay que tener en cuenta que, si esa documentación no se recupera, se habrá perdido para siempre la mayor parte del trabajo realizado y con él, no sólo la memoria de los colectivos que con su pasión, su entrega, sus ideas y su acción lo llevaron a cabo, sino también una parte importante de nuestra existencia y lucha.