Ecologistas en Acción asegura que el terremoto de grado 3,7 en la escala Ritcher registrado en Yebra (Guadalajara), pueblo que fue candidato para albergar el Almacén Temporal Centralizado (ATC), descarta definitivamente la zona para la construcción de instalaciones peligrosas.

En la madrugada del día 20 de diciembre de 2017 se ha producido un terremoto de grado 3,7 en la escala de Ritcher con epicentro en Yebra (Guadalajara). Este municipio fue ofrecido por su alcalde, D. Juan Pedro Sánchez, para albergar el cementerio nuclear en la década de los 2000. Aunque la comisión interministerial designó Zarra (Valencia) y el Gobierno del PP se decantó finalmente por Villar de Cañas (Cuenca). Este no es el primer sismo que se registra en la zona, pues en 2007 ya se produjo un terremoto de grado 4,1 en Escopete, a escasos 35 km de Yebra. Estos dos terremotos muestran a las claras que la zona en cuestión es claramente inapropiada para albergar instalaciones de almacenamiento de residuos peligrosos y debe ser descartada.

En la actualidad se trabaja en Villar de Cañas (Cuenca), situado a unos 75 km en línea recta de Yebra. Es probable que el proyecto del ATC en esta localidad conquense se suspenda definitivamente dado lo inadecuado de los terrenos desde el punto de vista geológico y debido a la protección que el Gobierno de Castilla-La Mancha ha otorgado a dicho territorio por sus valores ambientales. Todo ello, a pesar del interés de Dolores de Cospedal y, por extensión, del Gobierno del PP, en la instalación del ATC en Castilla-La Mancha, no cabe la sustitución de Villar de Cañas por Yebra dadas las características sísmicas de esta zona, que desaconseja la construcción de instalaciones peligrosas como el ATC.

La distancia de unos 75 km entre Yebra y Villar de Cañas añade aún más inconvenientes geológicos a los terrenos elegidos por ENRESA y el Gobierno para construir el ATC. No sólo hay que tener en cuenta los problemas cársticos, de arcillas expansivas y de un acuífero muy superficial, sino que hay que añadir la posibilidad de que se produzcan terremotos en la zona. Por todo ello, lo más sensato sería suspender el proyecto, establecer un calendario de cierre escalonado de centrales nucleares y abrir un debate sobre la gestión de los residuos en España con participación ciudadana, política y técnica.