El Ayuntamiento exige aprovechar agua de calidad de las laderas del Moncayo de Cueva de Ágreda y Beratón que vierten a la Cuenca del Duero, para usarla y devolverla contaminada al río y Embalase de El Val (Cuenca del Ebro) que es el más contaminado de esta última demarcación.

En el Boletín oficial de la Provincia de Soria del 27 de noviembre de 2017 salió publicado el anuncio de la Confederación del Duero por el cual el Ayuntamiento de Ólvega solicitaba el aprovechamiento de agua del río (Cuevas de Ágreda) y ampliación del caudal que ya saca del arroyo en Beratón.

Ólvega estima una previsión de demandas de agua, el cual debería haber sido previsto anteriormente en la planificación urbanística, así como sus necesidades de depuración de aguas residuales, y que deberían haber sido informadas positivamente por los Organismo de Cuenca afectados, y así debería venir explicitado en la justificación del anuncio.

Curiosamente este proyecto sale a información pública, pero no es accesible por Internet tal y como establece la Ley de Transparencia, de Procedimiento administrativo y de acceso a la información ambiental. Lo cual, a parte de ilegal, es une muestra del escaso interés de las instituciones de facilitar el acceso en especial en el medio rural, cuyos ayuntamientos tienen horarios restringidos o que tiene que desplazarse a Burgos para acceder a un documento.

Estas nuevas captaciones son un volumen importante 152.196 m3/año. Es decir un incremento del 17 % respecto del actual. Volumen de agua que luego entrará como agua residual en el colector y depuradora de aguas residuales.

Actualmente el caudal y calidad del agua que circula por los colectores municipales de Ólvega no se ajusta a lo autorizado, según se desprende de la información contenida en los expedientes sancionadores que ha abierto la Confederación Hidrográfica del Ebro, de las denuncias públicas que está realizando el alcalde de Ágreda y de las quejas que están emitiendo en Tarazona. Caudal de aguas residuales que se ve incrementado por las captaciones de pozos de varias empresas como son Campofrío y Distiller.

El resultado del incremento de un elevado caudal y carga contaminante tiene como efecto que se agravan los problemas de la EDAR de Ágreda-Ólvega que lleva vertiendo sin cumplir la autorización de vertidosd esde su inaguración en el año 1999. El resultado es que están contaminando el río y Embalse de El VAL, en tal grado que la propia Confederación del Ebro afirma que es el embalse más contaminado de la Cuenca. Situación incomprensible ya que la construcción de el Embalse de El Val se justificó en la necesidad de dar agua de boca a los pueblos ribereños del río Queiles de Aragón y Navarra., que ahora miran con desconfianza hacia sus vecinos castellanos. Sobre todo cuando es posible que la extracción de agua del Araviana afecte a las aguas subterráneas del Queiles, y por otro aumente la contaminación de El Val.

Por úlltimo, desde principios de noviembre se observa una elevado grado de contaminación de espumas en el Pozo de las Truchas, que en estos días llega hasta el embalse de El Val en forma de materia orgánica que cubre la vegetación del cauce. Una situación que no se había observado anteriormente, y que demuestra el escaso y deficiente grado de depuración.