• El Glifosato, presente en la gran mayoría de los herbicidas comercializados, es una sustancia declarada desde 2015 como agente “probablemente carcinógeno para los seres humanos” por parte de la Agencia de Investigación sobre el Cáncer (IACR), que forma parte de la Organización Mundial de la Salud.

Ecologistas en Acción, dentro de la campaña que mantiene desde hace tiempo en contra del glifosato, ha solicitado a las Diputaciones extremeñas que dejen de utilizar productos que contengan dicha sustancia, actuando en consonancia con el Acuerdo adoptado el 10 de marzo de 2016 por el pleno de la Asamblea de Extremadura en contra del uso de herbicidas químicos para el control de flora espontánea en espacios de uso público. Para ello, se han enviado escritos pidiendo que esta práctica sea sustituida por métodos no químicos, que no dañen la salud ni el medio ambiente, como por ejemplo los métodos mecánicos y térmicos que se aplican en la mayoría de los países de la Unión Europea y que tienen un mayor potencial de generación de empleo, como ya están haciendo algunos Ayuntamientos de la región. Con este mismo propósito, se ha iniciado una petición en la plataforma change.org, a través de la cual se anima a la población extremeña a implicarse en el objetivo de conseguir la erradicación del uso de herbicidas en los terrenos gestionados por ambos organismos.

De esta forma, la organización insta a las Diputaciones a responsabilizarse de la protección de la salud de las personas que viven cerca o frecuentan los lugares de su competencia, donde se realizan tratamientos para la eliminación de las llamadas “malas hierbas”. Asimismo, les anima a tomar las medidas oportunas para sensibilizar e informar a la población de los riesgos para la salud y el medio ambiente que supone el uso de los herbicidas químicos, también en lo referente a sus usos agrarios, a fin de fomentar una reducción paulatina de su uso y, mientras tanto, una aplicación en condiciones de seguridad.

Todo ello no supone otra cosa que aplicar las recomendaciones del Real Decreto 1311/2012, de 14 de Septiembre, que establece el marco de actuación para el uso sostenible de los productos fitosanitarios en España, y que señala que “la Administración competente en cada caso pueda aplicar el principio de cautela limitando o prohibiendo el uso de productos fitosanitarios en zonas o circunstancias específicas”. El citado RD, también establece que los órganos competentes establecerán para sus ámbitos territoriales medidas para informar y sensibilizar en “especial referencia a los riesgos resultantes de su uso y posibles efectos agudos y crónicos para la salud humana, los organismos no objetivo […] así como sobre la utilización de alternativas no químicas”.

Lamentablemente, la generalización de la aplicación de herbicidas químicos para el control de vegetación en cunetas de carreteras, redes de servicios, parques, jardines, espacios públicos e instalaciones diversas, ha producido que, con frecuencia, esta aplicación se realice sin la adecuada protección personal ni el necesario aviso de peligro para los habitantes del municipio. Se ha comprobado que, incluso a concentraciones más bajas que las recomendadas para su uso en agricultura, el glifosato interfiere en el funcionamiento hormonal de células humanas, afecta a las células de la placenta, así como a las embrionarias. Asimismo, provoca nacimientos prematuros y abortos, cánceres del tipo mieloma múltiple y linfoma No-Hodgkin, y daña el DNA celular. Otras pruebas toxicológicas independientes han revelado toxicidad subaguda (lesiones en glándulas de la saliva), toxicidad crónica (inflamación del estómago), daños genéticos en células sanguíneas, e indican trastornos reproductivos (esperma menor y anómalo en ratas y conejos), y aumento de la frecuencia de tumores de hígado y de tiroides (en ratas)
[1].

Además de sus efectos perniciosos sobre la salud humana, están plenamente demostradas sus nefastas consecuencias sobre el medioambiente, entre ellas, en contra de lo que se cree, el hecho de que no sólo no previene la expansión de los incendios forestales, sino que incluso puede llegar a favorecerla, al adelantar notablemente el secado de la cubierta vegetal, aparte del visible efecto negativo causado sobre el arbolado joven.

La existencia de alternativas viables a los herbicidas químicos para el control de vegetación indeseada, mediante el uso de métodos mecánicos o térmicos, está plenamente reconocida en la Unión Europea y, de hecho, la Directiva 2009/128/CE del Parlamento Europeo para un Uso Sostenible de los Plaguicidas, marca como objetivos: “La reducción de los riesgos y los efectos del uso de los plaguicidas en la salud humana y el medio ambiente, y el fomento del uso de la gestión integrada de plagas y de planteamientos o técnicas alternativos como las alternativas de índole no química a los plaguicidas”. Además, en su Capítulo IV, expone que “Los Estados miembros, teniendo debidamente en cuenta las medidas apropiadas para la protección del medio acuático, el agua potable y los requisitos necesarios de higiene y salud pública y la biodiversidad, o los resultados de las evaluaciones de riesgo pertinentes, velarán por que se minimice o prohíba el uso de plaguicidas en las siguientes zonas específicas: a lo largo de las carreteras […], en los espacios utilizados por el público en general, o por grupos vulnerables, como los parques, jardines públicos, campos de deportes y áreas de recreo, recintos escolares y campos de juego y los espacios cercanos a los centros de asistencia sanitaria”.

Ecologistas en Acción de Extremadura considera que cada vez hay mayor evidencia científica de que el uso de herbicidas químicos plantea riesgos muy serios, tanto directos como colaterales, para la salud de las personas y para la conservación del medio ambiente. Además, en ocasiones, su utilización resulta ineficaz e incluso contraproducente para los objetivos que se persiguen y, por tanto, supone un coste económico añadido. Por todo lo anterior, se hace necesario que las Diputaciones de Cáceres y Badajoz se impliquen en la consecución de los objetivos regionales, nacionales y europeos para la reducción de los riesgos y los efectos perniciosos del uso de productos fitosanitarios en la salud humana y el medio ambiente, fomentando la gestión integrada de las plagas y las técnicas alternativas, tales como los métodos no químicos.

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Notas

[1] Carcinogenicity of tetrachlorvinphos, parathion, malathion, diazinon, and glyphosate. 2015. The Lancet Oncology. International Agency for Research on Cancer Monograph Working Group, IARC, Lyon, France