• El nuevo texto normativo convertirá la Sierra de Guadarrama en una especie de parque temático de actividades masificadas.
  • No supone ninguna mejora para el desarrollo socioeconómico de las poblaciones serranas.

El texto del Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama que la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid ha expuesto a información pública, es un documento con numerosas deficiencias. Favorece el uso masivo de la Sierra a través de actividades mal reguladas y que son ajenas a los objetivos de conservación. Los colectivos Ecologistas en Acción y GRAMA proponen la retirada del texto por rebajar la protección existente y por propiciar actividades que son incompatibles en un Parque Nacional.

El Plan Rector de Uso y Gestión es el reglamento que debe regular todas las actividades, programas y establecer objetivos para la gestión del Parque Nacional para los próximos años, estableciendo una zonificación de usos. El texto expuesto a información pública supone un retroceso en la protección de los valores naturales de la Sierra de Guadarrama. La normativa vigente actualmente y, en concreto el Plan Rector de uso y gestión del Parque Natural de Peñalara y del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, en numerosos aspectos es mucho más restrictiva para diversos usos, que el PRUG no solo no prohíbe, sino que además regula ineficazmente.

Tal es el caso de las competiciones deportivas. Estas deben suponer una excepción según esta normativa, así como también indica el Plan Director de Parques Nacionales. Sin embargo, el PRUG permite la celebración de decenas de pruebas (carreras de montaña, ciclistas, etc.) que generan un grave impacto al pasar cientos de deportistas por los lugares más emblemáticos de la sierra. Lo que la normativa permite solo de manera excepcional, el PRUG lo convierte en generalidad (permite todas las pruebas celebradas con continuidad desde 2013, sin entrar a valorar aspectos como recorridos, número de participantes, horarios nocturnos, buenas prácticas ambientales, etc).

Ecologistas en Acción y GRAMA proponen una reflexión a fondo sobre la compatibilidad de este tipo de pruebas en el Parque Nacional, permitiendo con excepcionalidad las que sean compatibles con la función de protección que constituye la finalidad primordial del área y, en cualquier caso, teniendo su principio y fin en las poblaciones del entorno. Si el Parque Nacional tiene la función principal de protección del entorno, las pruebas y eventos deportivos deberían desarrollarse y fomentarse prioritariamente fuera de sus límites.

Mención aparte merecen los usos hosteleros, actividad hasta el momento inexistente en su ámbito y que el PRUG califica como compatible en las llamadas Zonas de Uso Especial. La Administración regional intenta con este articulado la reapertura de la llamada Majada de la Pedriza como centro de actividades y servicios diversos con capacidad para 180 personas, tal y como ya pretendió hacer en 2015, y no consiguió y no consiguió. O introducir este uso en albergues de montaña como El Pingarrón, o el existente en el puerto de Navafría (en el límite entre Madrid y Segovia).

Otros usos incompatibles que el PRUG promueve son, entre otros, la pernocta al aire libre, las maniobras militares, actividades nocturnas o la recogida de setas en zonas de uso restringido. Llama la atención que en estas zonas prohíbe el senderismo fuera de los caminos existentes pero sí permite la recogida de setas, actividad que no puede desarrollarse sin salirse de los caminos.

Por otro lado, el PRUG resulta un documento ineficaz e inútil para la regulación y control de muchas de las actividades normalmente desarrolladas. Por poner algunos ejemplos, nace sin establecer una red de itinerarios para el desarrollo del senderismo (seguramente la actividad más desarrollada); contiene una red de viales para el ciclismo basada únicamente en la anchura de las vías, sin tener en cuenta factores como capacidad de carga de estas vías, presencia masiva de senderistas, conexión con poblaciones o lugares emblemáticos, etc.); no regula apenas actividades que pueden generar conflictos entre visitantes como el descenso en tabla o el esquí de fondo, etc.

En definitiva, se podría concluir que el PRUG se ha redactado con el objetivo de satisfacer los intereses particulares de los sectores que desarrollan las actividades más impactantes, sin valorar si son realmente compatibles con la conservación del espacio protegido.

Por último, cabe señalar que el PRUG no tiene en cuenta a la población local del Parque Nacional ni su beneficio socioeconómico Las actividades que promueve, son dentro del ámbito el espacio protegido y dirigidas a las personas visitantes, dejando fuera las necesidades de las poblaciones.

Los colectivos Ecologistas en Acción y GRAMA entienden que todas las infraestructuras ligadas a la gestión, educación e investigación del Parque, así como las hosteleras, deberían estar ubicadas en los entornos urbanos de los municipios. De igual manera, las actividades como las pruebas deportivas o los trazados de senderismo y ciclismo deberían propiciar, en lo posible, tener su comienzo y/o fin en los entornos urbanos, con el fin de favorecer las oportunidades de desarrollo social y económico de sus habitantes.

Entre estos y otros muchos motivos, los colectivos Ecologistas en Acción y GRAMA han presentado sugerencias y alegaciones al texto del PRUG, solicitando su retirada y reclamando un modelo de gestión que tenga como prioridad la protección de la sierra. En este sentido, anuncian movilizaciones en la sierra para mediados del mes de marzo.