Activistas de las organizaciones pertenecientes a la plataforma “Tanquem Cofrents”, en la que participa Ecologistes en Acció, han realizado, hoy 10 de marzo, una acción festivo-reivindicativa frente a la sede de Iberdrola, en Valencia.

Los activistas portaban un dragón chino con símbolos nucleares para simbolizar que la energía nuclear es un dragón que puede despertar en cualquier momento y desencadenar una catástrofe, como sucedió, hace ya 7 años, en la central japonesa de Fukushima y que sigue desarrollándose hoy en día. Efectivamente, 7 años después los tres reactores destruidos siguen liberando ingentes cantidades de sustancias radiaoctivas al Océano Pacifico, y ni siquiera se han localizado las masas de combustible fundido que atravesaron las vasijas de estos tres reactores. Y mucho menos se ha desarrollado algún método para extraerlo, por lo que parece imposible que se cumpla el calendario previsto por TEPCO, la empresa propietaria de la central, de poder descontaminar el emplazamiento 50 años después del accidente. Un proceso, cuyo coste de billones de euros está siendo pagado los impuestos de los contribuyentes japoneses, dado que esta empresa quebró, y ha sido de facto nacionalizada. Lo mismo que ocurriría aquí si hubiera un accidente grave en alguna de las nucleares españolas, ya que el seguro de las centrales nucleares sólo cubre una minúscula parte de los gastos que eso conllevaría.

Es más, en los últimos días se ha publicado un estudio que demuestra que además de la enorme contaminación por sustancias radioactivas gaseosas y disueltas que se habia estimado hasta ahora, también se han emitido desde la central micropartículas sólidas que contienen plutonio, entre otros isotopos radioactivos. Estas micropartículas son tan pequeñas que pueden inhalarse y llegar hasta los pulmones, lo que multiplica el riesgo de contaminación radioactiva de los miles de trabajadores que trabajan en la limpieza y descontaminación del emplazamiento en condiciones, muchas veces, penosas.

Siete años después, es necesario recordar a las decenas de miles de ciudadanos japoneses que siguen desplazados de la zona contaminada, de los que ya nadie se acuerda, y que ya no cuentan por poder reemprender su vida en sus antiguos hogares.

Tanquem Cofrents ha explicado también que el reactor de Cofrentes es idéntico a uno de los reactores destruidos en Fukushima, y han reclamado que no se prolongue el funcionamiento de la central mas allá, como máximo, de 2021, cuando vence la actual licencia de funcionamiento de la central valenciana.

Portavoces de la plataforma han anunciado que esta intensificará su campaña por el cierre de esta central ante la evidencia del estado de deterioro en que se encuentra y la irresponsable gestión realizada por su dirección, que sólo se puede calificar como de dejadez, y que agudiza el riesgo de que ocurra un accidente grave. Situación que es constatada por la acumulación de paradas para reparar las continuas averías, muchas de ellas en sistemas cruciales, que ha venido sufriendo la central de Cofrentes en los últimos meses.

Por último, han recordado que las centrales nucleares no sólo son contaminantes y peligrosas, sino que también son innecesarias, ya que su producción se puede compensar a corto plazo con medidas fácilmente aplicables de ahorro y eficiencia energéticas y con la implantación de más energías renovables, en una senda ya iniciada por países como Alemania, Bélgica, Suiza, Corea del Sur o Taiwán.