Se trata de fabricar, a partir de neumáticos reciclados, recubrimientos para guardarrailes que protejan a ciclistas, motoristas y conductores en general en caso de accidente. Estos protectores cubren las aristas cortantes de las vallas metálicas y amortiguan los golpes. Las piezas se elaboran mediante moldes en los que se introduce granza de caucho, obtenida de la trituración mecánica de los neumáticos, y aglomerante, sometiendo la mezcla a presión, sin que exista en el proceso productivo impacto ambiental negativo.

La fabricación y colocación de estos recubrimientos serviría para alcanzar fácilmente los objetivos del Programa de Protección de barreras metálicas para motocicletas dentro del Plan de Seguridad Vial y a la vez reciclar la enorme cantidad de neumáticos fuera de uso que con la nueva normativa ya no pueden ir a vertedero.

Las soluciones a este grave problema deben contar con el aprovechamiento ecológico del residuo, dando prioridad a la reutilización y el reciclado sobre la incineración (llámese valorización energética, pirólisis, termólisis, etc.), en cumplimiento del Plan Nacional de Neumáticos Fuera de Uso, ratificado mediante decreto gubernamental el 30 de diciembre de 2005.

Esta forma de reciclaje, cuya bondad nos parece evidente, depende para mantenerse del apoyo de las administraciones y del Ministerio de Fomento. Sus promotores aseguran que “RECICLAR NEUMÁTICOS FUERA DE USO SALVA VIDAS”, y nosotros añadimos: “INCINERAR MATA”, pues sabemos de los riesgos para la salud que entraña la combustión, controlada o no, de neumáticos y residuos.

Por eso y porque el dinero público debería utilizarse, siempre, de manera acorde a la legislación y a las prioridades que en ella se establecen, rechazamos la incineración y exigimos que el dinero público se dedique a proyectos de auténtico interés general, que ayudan a prevenir la contaminación, contribuyen a reducir las emisiones y además, generan empleo.