El Día internacional sin compras, Ecologistas en Acción y una amplia red de grupos y colectivos sociales en todo el Estado español, proponen una apuesta activa por otro modelo de consumo, donde el eje no sea la optimización de los beneficios empresariales a costa de sistemáticas injusticias sociales, la polarización de la riqueza, la dependencia al consumismo y la destrucción de los recursos naturales.

Desde hace ya 15 años, el Día Sin Compra es algo parecido a un día de huelga del consumidor, una operación de boicot no contra un producto o una multinacional concreta, sino contra la sociedad de consumo en general, que promueve un modelo de consumo social y ambientalmente insostenible.

Ambientalmente porque, si el modelo de consumo de los países del norte se extendiera a la población mundial, serían necesarios 3 planetas (con sus materias primas, fuentes energéticas…) para atender tal demanda [1]
.

Además, la depredación constante de los recursos supone que, cada dos segundos, se tale un área de bosque natural equivalente a un campo de fútbol. Mientras, la generación de basuras aumenta, de tal forma que hemos pasado de producir, hace 30 años, menos de medio kilo de basuras por persona y día, a los casi 1,5 kg actuales. La mitad, envoltorios y embalajes [2].

Pero este modelo es también socialmente insostenible, porque sólo un 12% de la gente que vive en Norteamérica y Europa occidental es responsable del 60% de ese consumo, mientras que los que viven en el sudeste asiático o en el África subsahariana representan sólo un 3,2% [3].

A través del impacto producido por el creciente uso de materiales de importación utilizados para sostener nuestro modelo de vida, del impacto en el cambio climático de nuestro modelo energético y de los impactos ambientales asociados a las empresas controladas desde España cuando actúan en el exterior, adquirimos una Deuda Ecológica con los países del Sur y ponemos en riesgo el desarrollo de una vida digna y justa en la mayor parte de los países del planeta.

Por si fuera poco, y a pesar del nivel de producción y consumo alcanzados, somos la cultura que ha demostrado más signos de hastío e infelicidad. Esto se debe, en parte, a que se percibe el consumo como una medida del cumplimiento de nuestros proyectos vitales y creemos que para tener éxito social es imprescindible tener un trabajo con el que acceder a un alto nivel de consumo, a pesar de que en realidad ese trabajo no nos satisfaga y nos ofrezca como única solución una semana de “vacaciones a lo grande”.

En realidad, la tercera parte de los consumidores adultos europeos tiene problemas de descontrol en la compra o en el gasto y la mitad de los jóvenes europeos (un 46%) presentan una preocupante tendencia consumista y de adicción a la compra. Por ejemplo, el 28% afirma sin ningún reparo que le gusta “entrar en los Grandes Almacenes aunque no tenga nada que comprar” [4].

Nos creemos a pies juntillas una publicidad que para poder vendernos productos de belleza nos hace sentir feos, y para poder crearnos una identidad propia nos anima a consumir marcas. Finalmente, lo que obtenemos es frustración al comprobar que el consumo no es la solución a nuestros problemas.

Por todo ello, este año Ecologistas en Acción ha querido mostrar, a través de decenas de actividades en más de quince ciudades del Estado español, que las alternativas al modelo de consumo son viables y están cada vez más cerca del consumidor. A través de jornadas de cine anticonsumistas, visitas guiadas a comercios alternativos y proyectos de consumo crítico y responsable, mercadillos de intercambio, exposiciones, charlas, talleres y mesas redondas, se pretende que el Día sin compras sea algo más que un día de reflexión y se convierta en una apuesta decidida por un modelo de consumo social y ambientalmente sostenible.

Notas

[1] Informe sobre el estado del mundo, Instituto Worldwatch. 2004

[2] La orgía de los envoltorios, José Luis Gallego. EL PAÍS 06-01-2006

[3] Informe sobre el estado del mundo, Instituto Worldwatch. 2004

[4] Estudio de adicción al consumo en la Unión Europea. Javier Garcés. 1999