La temporada de caza se está desarrollando en una situación de sequía excepcional que exigía haber retrasado el inicio de la misma. Ecologistas en Acción pide que se suspenda la temporada de caza al menos hasta una semana después de las primeras lluvias de otoño para evitar daños a las especies, el sufrimiento de los perros de caza y el riesgo de incendios.

La temporada de caza se ha iniciado un año más sin que los graves problemas ligados a la gestión cinegética en España se hayan afrontado ni solucionado. Una muestra del descontrol y falta de criterio existente en la materia, es el inicio de la temporada de caza en situación de sequía y con altas temperaturas, unas condiciones en las que el inicio de la temporada no se debía haber producido.

En la mayor parte de España no llueve desde hace más de 45 días. En algunas regiones, como las situadas al sur del Sistema Central, no llueve desde hace más de 60 días. Las temperaturas máximas rondan los 25-30 grados centígrados en muchos momentos y lugares. Y, además, los incendios se están produciendo con especial virulencia en el norte dañando miles de hectáreas de montes y dispersando a los animales.

En estas circunstancias, de falta de agua y también de comida, los animales se encuentran debilitados y concentrados entorno a los bebederos. Ello da lugar a la muerte por agotamiento y estrés, al cobro de un mayor número de piezas o, lo que es peor, a que aumenten los incidentes por disparo a especies protegidas.

Las elevadas temperaturas que se está alcanzando en esta época del año también pueden provocar nefastas consecuencias entre los perros de caza que son utilizados en rehalas para las monterías y batidas. Enferman o mueren, exhaustos y deshidratados debido al esfuerzo.

Por otra parte, la proliferación de personas y vehículos deambulando por el monte supone un incremento notable y evidente del riesgo de incendios forestales. Siendo el caso que a los cazadores se les permite hacer cosas, como andar campo a través, fumar o introducir coches en caminos, que no se permiten al resto de usuarios del medio natural.

La caza sigue dando muestras de un notable descontrol de su gestión por parte de las Administraciones públicas y de una falta de responsabilidad en el ejercicio de la misma por parte, sobre todo, de las federaciones, de los gestores y de los propietarios de grandes fincas. Una vez más se observa como el interés económico de la caza se impone. Vale todo con tal de no suspender una montería o un ojeo en los que recaudan entre 1.000 y 6.000 euros por puesto.

Ante esta situación Ecologistas en Acción cree, y así lo solicita de las Comunidades Autónomas y de los responsables del sector cinegético, que la temporada debe suspenderse con carácter inmediato y hasta que pase la situación de sequía, y que los días ya cazados deben recuperarse adelantando el cierre de la temporada. Solicita también que se reúnan de urgencia los Consejos de Caza, autonómicos y provinciales, para hacer frente a esta situación.

Ecologistas en Acción reclama una mayor regulación y control de la caza, así como mayor transparencia de su gestión, acorde con los tiempos actuales, y que se reconozca el derecho de los no cazadores a disfrutar de un medio natural tranquilo y seguro.