La Asamblea Antipolígono de Tiro a la que pertenece Ecologistas en Acción de Navarra, hizo el pasado domingo un llamamiento a los ayuntamientos representados en la Comunidad de Bardenas, para que se posicionen de forma definitiva sobre el fin del contrato de arrendamiento del Polígono de Tiro al Ministerio de Defensa.

La portavoz del colectivo dijo que en este tema, “no caben medias tintas”. A su entender, “la Comunidad de Bardenas no es un ente etéreo, sino un conjunto de ayuntamientos y valles y un monasterio que anacrónicamente pinta tanto en las decisiones y en la renta, como el mayor de los ayuntamientos congozantes”.

Por este motivo exigió a los partidos políticos, al Gobierno español, al de la Comunidad Foral, a los consistorios, a los valles y al Monasterio de la Oliva que no firmen un nuevo contrato. “No basta con decir en los escenarios mediáticos que estamos en contra del Polígono. Hay que comprometerse públicamente y concretamente a que no habrá un nuevo contrato a partir de diciembre de 2008”.

Las 600 personas recorrieron los cerca de 4 kilómetros que separan la finca de Los Aguilares y la entrada al Polígono de Tiro para reiterar su oposición a esta instalación militar y a que se firme un nuevo contrato para prolongar su permanencia, que data de 1951.

Los manifestantes en la puerta de las instalaciones militares recordaron que en los 20 años que se lleva realizando esta marcha de protesta, se han quedado sin ver el desmantelamiento del campo de tiro algunos miembros carismáticos de la Asamblea Anti-Polígono que han fallecido en este tiempo, como José María Lacarra, José Manuel Lacarra y Vicente Irala. En este sentido, hubo un recuerdo emocionado para Gladys del Estal, de cuyo asesinato en Tudela se cumplían 28 años.

Pese a las dos décadas de movilizaciones los convocantes reconocieron cierto hartazgo, “tenían que haberse ido hace mucho tiempo. Pero no han conseguido acallar nuestra voz. Pocos movimientos se mantienen tantos años y lo hacemos porque estamos convencidos de nuestro objetivo y porque sabemos que si no lo alcanzamos hoy será mañana”.

También hicieron referencia a las últimas declaraciones de José Antonio Gayarre Presidente de la Comunidad de Bardenas a DIARIO DE NOTICIAS sobre el inicio de las negociaciones para un nuevo convenio que, a su juicio, se están haciendo “a oscuras y con alevosía. Quieren volver a engañarnos diciendo un mismo día que están contra el polígono de tiro y lo contrario. Sucedió en 2001 y todo apunta a que puede volver a suceder”. Además, recordaron que hasta el momento “ningún Ministerio de Defensa ha consentido llevar a cabo un estudio independiente para saber si en Bardenas se ha usado uranio u otro material en entrenamientos militares”.

También tomó la palabra la plataforma No a la Guerra de Ejea y Pueblos que, indicó que “en 2008 acaba el contrato de arrendamiento y todos tenemos que pesar más que la mal llamada defensa nacional. Nadie nos ha preguntado si los queremos aquí. No sabemos qué están probando ni qué riesgos tiene para la salud y el medio ambiente”.

Otros actos antipolígono:

El sábado durante todo el día se recordó a Gladis del Estal, ya que el pasado 3 de junio de 2007 se cumplían exactamente 28 años de su asesinato en Tudela. En el puente del Ebro numerosas personas la recordaron depositando ramos de flores en el lugar donde murió asesinada por un guardia civil.

También el sábado cerca de 300 personas se congregaron en el patio del Centro Cultural Castel-Ruiz de Tudela para asistir al II Festival por la Paz. Fue más de hora y media de actuaciones de artistas locales. Bailarinas de danza del vientre, de salsa y flamenco, joteras y gaiteros, cantantes de tangos y cantautores, monóloguistas y directores de cortos, conformaron la treintena de artistas que con su paso por el escenario mostraron su rechazo a la guerra y su compromiso con la Paz.

El domingo al finalizar la Marcha contra el Polígono de Tiro el colectivo ArtamugarriaK realizó un acto para llamar la atención sobre el problema que está viviendo el pueblo tubu de Tibesti, cuyo territorio, bombardeado por los aviones que se entrenan en polígonos de tiro como el de Bardenas, es hoy el mayor campo de minas del planeta. Situado en el Sahara oriental, con una extensión de 560.000 kilómetros cuadrados, este territorio está dividido en cuatro países, Egipto, Libia, Chad y Níger. La performance tenía como intención concienciar sobre la situación de este país.