Gibraltar, ubicado en el Estrecho del mismo nombre y en la bahía de Algeciras, sufre los mismos problemas ambientales que el resto de la comarca del Campo de Gibraltar. El lanzamiento de unos 70 bloques de hormigón en un caladero ubicado en aguas en litigio, detonante de la reciente polémica política, afecta a una superficie de 3 hectáreas. Pero este hecho ha eclipsado una realidad incontestable y mucho más grave: que en la bahía de Algeciras en los años recientes se ha rellenado 200 veces más superficie, unas 600 hectáreas, ocasionando, en este caso sí, la pérdida de decenas de caladeros en una de las zonas de más biodiversidad marina de Europa.

Estos rellenos se han realizado tanto en Gibraltar –ampliación del aeropuerto y del puerto– como al otro lado de la verja, para ampliar el puerto de La Línea y el de Algeciras, además de otros muchos rellenos junto a la refinería de Cepsa, o en las desembocaduras de los ríos Guadarranque y Palmones, donde se instalan Acerinox y varias centrales térmicas. Y ello sin olvidar el cinisimo que supone que algunos de los rellenos en Gibraltar se han hecho de forma ilegal, tal y como ha denunciado Ecologistas en Acción, con la connivencia de autoridades españolas, utilizando arena extraída de la duna de Valdevaqueros, un espacio protegido.

Ante este despropósito en una zona con tanta riqueza piscícola, la flota pesquera tradicional –formada por palangreros, trasmalleros, barcos de cerco y de artes como la jabega– se vio abocada a su desaparición. Esta actividad sostenible fue sustituida por una refinería que destila casi 20.000.000 toneladas de combustible al año, una acería, centrales térmicas de carbón y de ciclo combinado y otras empresas pesadas auxiliares, ocasionando en esta comarca un fortísimo estrés ambiental que se plasma en la aparición de importantes problemas epidemiológicos entre la población, así como por tener el dudoso honor de estar a la cabeza del número de muertes por cáncer en el Estado español.

Ecologistas en Acción, y los grupos que le precedieron, lleva 25 años denunciando los rellenos de Gibraltar y de la bahía, muchas veces en solitario. Pero también ha sido la organización que más esfuerzo ha puesto en hacer ver a la ciudadanía el peligro que conlleva el trasiego de combustibles a través de gasolineras flotantes (bunkering).

Efectivamente, la bahía de Algeciras se ha convertido en la gasolinera de buques entre el Atlántico y el Mediterráneo: se trasvasan casi 10 millones de toneladas al año. Y Gibraltar se lleva la palma con 5 millones de toneladas, a través de gasolineras flotantes. Gracias a nuestras denuncias, ha salido a la luz que empresas cercanas al ministro Arias Cañete se abastecen de la gasolinera flotante de la empresa Vemaoil en Gibraltar.

Ahora la lucha está en quién se queda como distribuidor de bunkering en la Bahía de Algeciras. La empresa Vopax, por ejemplo, almacena 450.000 toneladas y pretende ampliar hasta 1.200.000. Otra empresa, Vitol, pretende instalar otro almacenamiento logístico de hidrocarburos en la desembocadura de río Guadarranque, de 450.000 t. Si a esto le sumamos los que ya existen en Cepsa y CLH, estamos hablando de 2 millones de toneladas de combustible acumuladas para seguir haciendo de la zona el surtidor del Estrecho de Gibraltar.

En definitiva, hablamos de gravísimos problemas ambientales, que no se están atendiendo y que trascienden el intento de manipulación mediática bajo el manto de la soberanía, al tiempo que se deja de hablar de otros escándalos difíciles de ocultar. El medio ambiente debe defenderse al margen de banderas y rencillas políticas.