Asamblea de Cooperación por la Paz, Ecologistas en Acción, Fundación IPADE y WWF/Adena organizan los próximos días 1 y 2 de Septiembre en Madrid el Encuentro previo de las ONG a la 8º Conferencia de Naciones Unidas contra la Desertificación.

Con motivo de la celebración en Madrid del 3 al 14 de septiembre de la 8º Conferencia de Naciones Unidas contra la Desertificación, la Asamblea de Cooperación por la Paz, Ecologistas en Acción, Fundación IPADE y WWF/Adena están organizando la celebración en el Palacio de Congresos de Madrid de un Encuentro de representantes de ONG de todo el mundo para debatir la situación de la desertificación y las medidas que las diferentes administraciones deberían adoptar para frenar el proceso de desertificación. Además acordarán las reivindicaciones y posiciones que defenderán durante la celebración de la Octava Conferencia de Naciones Unidas contra la desertificación.

La desertificación está directamente relacionada con la actividad humana y se produce porque los ecosistemas de las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, que cubren una tercera parte del total del planeta, son extremadamente vulnerables a un uso inapropiado de los recursos naturales.

La sobreexplotación de los recursos hídricos, la agricultura intensiva, el sobrepastoreo, la construcción de infraestructuras, la expansión urbanística y los incendios forestales resultan en gran medida responsables de que la desertificación y la sequía afectan a una quinta parte de la población mundial.

Las devastadoras consecuencias ambientales y socioeconómicas de la desertificación pueden verse y sentirse en todo el mundo. Aproximadamente 3.600 millones de las 5.200 millones de hectáreas de las tierras áridas o semiáridas utilizadas para la agricultura han sufrido erosión y degradación de suelo. La capa superficial del suelo se forma muy lentamente, pero puede ser destruida a una velocidad 16 veces superior de lo que tarda en recuperarse. Al destruirse la capa superficial del suelo, se pierde el sustento de la población.

Además existe una relación inevitable entre desertificación y pobreza. Tal y como reconoce el informe de la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio difundido el año pasado “la desertificación es potencialmente el cambio en los ecosistemas más amenazante que impacta sobre los medios de subsistencia de los pobres”

Por ello y para revertir esta tendencia y fomentar un uso del territorio compatible con la conservación del medio ambiente, las cuatro organizaciones consideran necesario un profundo cambio en las políticas vinculadas con la desertificación que frene el actual proceso de degradación a nivel global.