• La Junta de Castilla y León revoca las ayudas concedidas a un particular para sustituir un tapiz vegetal regenerado naturalmente por una plantación de pinos en las laderas altas de la Sierra de Guadarrama
  • La oposición de ecologistas y vecinos ha sido esencial para lograr que el proyecto haya sido descartado de manera definitiva

Un poco de historia 

En el año 2016, los propietarios de una finca situada en las laderas altas y cumbres de la sierra de Guadarrama, cerca del pueblo segoviano de Sigueruelo, utilizando ayudas a la reforestación otorgadas por la Junta de Castilla y León, comenzaron a roturar los terrenos con maquinaria pesada, para realizar una plantación de pinos.

La zona, ubicada en pleno Parque Natural de la Sierra de Guadarrama, había recuperado, de forma natural, un rico tapiz vegetal, incluyendo pinos silvestres, robles melojos, sabinas albares y acebos, densos matorrales de brezo y enebro rastrero y, en las zonas más elevadas, los característicos piornales serranos.

Además del sinsentido de destruir la vegetación natural con fondos públicos para sustituirla por una plantación forestal de escaso valor económico y ambiental, la actuación prevista por los propietarios dañó el sistema de abastecimiento de agua de Sigueruelo, cuyas captaciones se localizan precisamente en el terreno afectado.

El 12 de septiembre de 2016 Ecologistas en Acción de Segovia presentó un recurso de alzada pidiendo la suspensión de las obras. Ya el día 16 los trabajos fueron paralizados y unos días más tarde, el 21 de septiembre, el Director General del Medio Natural de la Junta de Castilla y León, José Ángel Arranz, ordenó la suspensión cautelar de las obras de “reforestación” del monte. Gracias a la rápida reacción de los vecinos del pueblo y Ecologistas, las obran habían sido paralizadas cuando apenas se habían roturado unas pocas hectáreas, eso sí, destruyendo una zona de piornales en plena cumbre serrana (ver foto).

Sin embargo, a principios de 2017 el recurso de Ecologistas en Acción fue finalmente desestimado por la Dirección General de Medio Natural de la Junta y los trabajos de roturación en el monte de Sigueruelo se retomaron. Las protestas de vecinos y ecologistas también se reanudaron de forma inmediata, resaltándose la incompatibilidad del proyecto con los objetivos prioritarios establecidos en la declaración del Parque Natural y la vulneración de las directrices establecidas en el Plan de Ordenación de los Recursos naturales de la Sierra de Guadarrama (ver nota: “Se reanudan las roturaciones en el monte de Sigueruelo”).

Rectificar es de sabios

Como respuesta a esos argumentos, la Directora del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadarrama, en el que se encuentran los terrenos, realizó un informe en el que se valoraban las nuevas informaciones aportadas por vecinos y ecologistas y se reconocían impactos importantes tanto en la flora como en la fauna.

El 29 de septiembre de 2017, tras considerar el informe de la directora del Parque y las alegaciones del propietario,  la Dirección General de Medio Natural acordó revocar el expediente de “reforestación”. La resolución resalta que el propietario omitió información clave para valorar el proyecto, en concreto el hecho de que el abastecimiento a Sigueruelo podría verse afectado.

Reflexiones finales 

De la historia, con final feliz, de Sigueruelo, pueden extraerse algunas lecciones importantes:

  • Si vecinos y ecologistas hubieran aceptado sin más la decisión de la Junta y las actividades del propietario, el resultado habría sido la destrucción de un valioso patrimonio natural y el deterioro del sistema de abastecimiento de agua de Sigueruelo, despropósitos que habrían sido financiados con recursos públicos, que merecen mejor uso.
  • Casos como el de Sigueruelo ilustran la estrecha relación entre conservación del patrimonio natural desarrollo rural: el abastecimiento del municipio dependía, como ha reconocido la resolución de la Junta, del buen mantenimiento del estado ecológico del monte. Algo que el propietario ignoró y la Junta, en primera instancia, no comprobó.
  • El motivo de fondo que ha hecho posible esta lamentable historia es el recorte de las obligaciones de evaluación ambiental, procedimiento que permite valorar los potenciales efectos ambientales de un proyecto antes de que éste obtenga una luz verde definitiva. Si se hubiera realizado una evaluación ambiental mínimamente solvente previa a la ejecución del proyecto, este habría sido descartado y todos los problemas y conflictos surgidos posteriormente se habrían evitado.

Ecologistas en Acción se congratula de que el caso del Monte de Sigueruelo se haya resuelto felizmente y felicita a los vecinos y organizaciones que apoyaron las acciones contra el proyecto.