Ecologistas en Acción ha presentado alegaciones a la modificación del Catálogo de Especies Amenazadas de Extremadura, expuesta en el último Consejo Asesor de Medio Ambiente (CAMAEX), donde se pudo comprobar que este “no presentaba ninguna novedad ya aprobada”, lo cual da una idea del desamparo y desprotección real al que está llevando la Junta de Extremadura a muchas especies amenazadas extremeñas.

Para Ecologistas en Acción, es necesaria una modificación real del Decreto 37/2001 donde, dentro del actual contexto de cambio climático y de expansión de especies exóticas invasoras, se haga una verdadera actualización de la fauna y flora amenazada extremeña y se adopten compromisos urgentes para la realización, aprobación y ejecución de los Planes de Recuperación de las especies en peligro de extinción en los próximos dos años.

En especial, Ecologistas en Acción quiere mostrar su preocupación por la situación de los peces autóctonos protegidos (algunos, como el espinoso, a punto de extinguirse en Extremadura) y otras especies ligadas al medio acuático, como el galápago europeo. Por ello, considera necesaria la aprobación de una Estrategia de Conservación además de los Planes de Recuperación correspondientes, contemplando también la protección de los charcos madre.

Finalmente, Ecologistas en Acción cree necesario abordar la situación del bajón poblacional generalizado de especies ligadas a ecosistemas agrarios y pseudoesteparios -como la avutarda, el sisón, el aguilucho cenizo, la lechuza- que se encuentran amenazados, entre otros factores, por la radical transformación agraria intensificadora del campo extremeño, con el boom-burbuja del olivar superintensivo y la viña en espaldera. A esto hay que sumar el uso indiscriminado de herbicidas y pesticidas, que están dando al traste con muchas de estas especies.

Entre las peticiones que se han formulado al CAMAEX se recogen las siguientes:

– La inclusión en el Catalogo Regional de Especies Amenazadas, en la categoría de interés especial, de especies como el mejillón de agua dulce o el Triops cancriformis, amenazados en el actual contexto de cambio climático y de expansión de especies invasoras.

– La modificación de la situación del pejerrey, amenazado dentro del mismo contexto de cambio climático y de expansión de especies invasoras, por lo que, al menos, tendría que estar catalogado como vulnerable.

–  Nos preocupa mucho y en especial, la situación del espinoso y el hecho de que no tenga un Plan de Recuperación una especie que está a punto de desaparecer o ha desaparecido de Extremadura. La modificación debe contemplar la asunción de plazos para la aprobación, en menos de un año, de Planes de Recuperación de especies muy amenazadas o en inminente peligro de desaparición como esta.

– La necesidad de que el Catálogo contemple la aprobación inmediata, en el plazo de un año, de una Estrategia de Conservación de las Especies Piscícolas autóctonas de Extremadura, de los ríos más importantes para estos y de los charcos madres en particular. En especial, para especies como el jarabugo o el pez fraile.

– La modificación del catálogo debe reflejar la verdadera situación y evolución de especies esteparias o de ambientes agrícolas-urbanos como la avutarda (cada vez más acorralada por regadíos, olivares  y viñedos cada vez más intensivos y en espalderas) que tendría que catalogarse en peligro de extinción. El mochuelo, cuya disminución alarmante en el campo sería motivo para elevarlo a una categoría de protección mayor, al igual que la lechuza común, que debieran cambiar de estatus y pasar a considerarse Vulnerables. En general, la modificación tendría que ser más realista con el descenso poblacional generalizado de este tipo de especies detectado en diferentes estudios.

– En cuanto a la flora, deberían clasificarse, al menos como de interés especial, el Teucrium oxylepis y la Klasea monardii (datos incluidos en Folia Botanica Extremadurensis).

– Dentro del actual contexto de cambio climático, habría que hacer una distinción entre ambas provincias para diferenciar qué especies son relativamente comunes en una de ellas, mientras que en la otra se encuentran en peor situación, como es el caso del aliso o del roble melojo, que en la provincia de Badajoz se encuentran en una situación límite climáticamente hablando y sobre los que debería analizarse su cambio de estatus, al menos, a la categoría de interés especial.

– Pedimos una modificación del artículo 2 del Decreto 37/2001, de tal manera que se establezca la obligación de aprobar los Planes de Recuperación de todas las especies catalogadas en peligro de extinción en un plazo no superior a dos años. De cuatro años, para los Planes de Conservación del Hábitat de todas las especies Sensibles a la alteración del hábitat. De cinco años, para las especies catalogadas como Vulnerables. Y de seis años, de los Planes de Manejo de las especies catalogadas de Interés Especial. Todo ello sin menoscabo de establecer un plazo menor para aquellas especies cuyo estado presente mayor urgencia.