[Informe] Grandes fracasos hidráulicos

El clima mediterráneo, que domina en la península ibérica, se caracteriza por veranos secos y calurosos. Por ello, se ha intentado acumular agua en los periodos de mayores precipitaciones, en este caso, otoño y primavera. Esto se ha llevado a cabo, especialmente durante el siglo XX, mediante la construcción de presas que embalsaran agua para el abastecimiento de poblaciones y el riego de cultivos durante las estaciones más secas del año.

Los embalses son una de las infraestructuras que mayores y más intensos impactos producen. La construcción de una presa implica la alteración total del río en el que se encuentra, afectando al ecosistema fluvial tanto aguas arriba como en el curso posterior. En un gran número de casos, el proyecto supone la desaparición de núcleos de población bajo las aguas, expulsando a sus habitantes, y de los terrenos en los que se desarrollan actividades económicas, ya sean agrícolas o de otro tipo. Incluso se ha llegado a anegar importantes restos de patrimonio histórico, arqueológico y cultural del país.

Además, este tipo de obra civil se traduce en una elevada inversión económica, generalmente procedente de fondos públicos. Junto con el desembolso que supone la construcción, han de tenerse en cuenta las expropiaciones necesarias y la pérdida de empleos en la zona inundada.

La cifra de presas en España esta notoriamente sobredimensionada: existen más de 1.200 grandes presas en la Península, siendo el quinto país del mundo con mayor número de este tipo de infraestructuras y el primero de la Unión Europea. Es un dato claramente alarmante. A esta situación debe sumarse el hecho de que muchas de ellas no cumplen las funciones para las que fueron construidas (abastecimiento a poblaciones o agrícola, laminación de avenidas, uso hidroeléctrico, etc).

En el presente informe se han localizado y caracterizado catorce ejemplos de presas que no consiguen alcanzar los objetivos para los que fueron construidas. Los hemos denominado “Fracasos hidráulicos”, pues han supuesto un gran impacto ambiental, que continua en el tiempo, junto con un intenso efecto sobre la población de la zona y un esfuerzo económico, generalmente de las arcas públicas, del que no se ha obtenido ningún beneficio.

En la mayoría de los casos, han resultado infraestructuras inútiles por la falta de estudios previos adecuados del terreno, por cambios en las necesidades del territorio, incluso hay ejemplos de embalses en los que el caudal del río fue sobredimensionado y no puede cumplir las expectativas de agua acumulada.

En cualquier caso, la presencia de un dique sobre el cauce de un río que no cumple las funciones para las que fue construido carece de sentid y debe ser eliminado para recuperar el ecosistema fluvial cuanto antes.

Ecologistas en Acción aboga por la recuperación de nuestros ríos, especialmente frente al escenario de cambio climático que vivimos y cuyas consecuencias se verán agravadas en un futuro cercano. Una de las medidas que deben llevarse a cabo para conseguirlo es el desmantelamiento de grandes presas y otras infraestructuras que afectan de manera tan grave los ecosistemas fluviales.