Ecologistas en Acción se suma a las muestras de solidaridad con Nicaragua. El país lleva casi una semana sumido en una oleada de protestas contra el gobierno, que están siendo reprimidas por parte de la policía y el ejército con una violencia desmedida. Según medios extraoficiales, diecisiete personas han sido asesinadas, más de cuarenta han desaparecido y hay cientos heridos. Estas cifras son el resultado de los cuatro primeros días de enfrentamientos entre las fuerzas afines al Gobierno de la República de Nicaragua —regido por el presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo— y el movimiento estudiantil, firme defensor de una población pensionista.

Todo comenzó el lunes pasado, cuando el gobierno anunció un paquete de medidas para sanear el déficit de la seguridad social. Estas medidas implican una retención del 5 % de las pensiones de jubilación además de un aumento considerable en la retención a pagar tanto por los empleados como por los empleadores (el aumento para empleadores es del 18 %). Las medidas no han sido debatidas ni aprobadas en el Parlamento, cuentan con el rechazo del Consejo Superior de la Empresa Privada y pretenden ser de inmediato cumplimiento.

Esta situación ha sido el detonante de la represión,  pero lo cierto es que muestra solo parte del descontento de la población nicaragüense. El gobierno actual lleva mucho tiempo impulsando medidas antidemocráticas, ha ilegalizado a todos los partidos de la oposición que le hacían sombra y se le ha acusado de corrupción en todos los procesos electorales celebrados en los últimos años. El gobierno, además, ha realizado inversiones millonarias en obras de nulo impacto social y carece de medidas para superar la situación de pobreza en la que se encuentra mas del 70 % de la población-.

En general la gobernanza en el país es inexistente, se han suprimido todos los órganos de participación existentes a nivel local (los consejos municipales o departamentales, y otros), las leyes de igualdad, de violencia de género, del aborto y otras han sido suprimidas o modificadas de forma reaccionaria, se han cerrado las comisarias de la mujer (donde policías especializadas atendían casos de violencia contra las mujeres), se han ilegalizado medios de comunicación, se ha expulsado del país a varias ONGs, se reprime a los movimientos organizados que cuestionan las políticas del gobierno (en especial a los de mujeres y a los ambientalistas), se pretende construir un canal, de lado a lado del país, que una el océano pacífico y el mar caribe (para barcos de mayor calado que los que pasan por el canal de Panamá) y para ello el presidente de forma unilateral modificó la constitución y cedió la soberanía de una parte del territorio nicaragüense a China, durante los próximos 50 años.

Ecologistas en Acción denuncia esta situación que resume el contexto que se lleva viviendo en los últimos años en Nicaragüa y muestra todo su apoyo a la sociedad civil nicaragüense.