Ecologistas en Acción señala en sus alegaciones que la ampliación incumple la legislación al no estar contemplada en el Plan Integral de Residuos de la C.V. y no evalúa riesgos ambientales importantes como la contaminación de las aguas del Júcar.

Ecologistas en Acción presenta alegaciones a la solicitud de ampliación del vertedero de Dos Aguas, el mayor de la Comunidad, ubicado a menos de 1 km del río Júcar en suelo forestal, dentro de un espacio natural de la Red Natura 2000, llega el 60 % de la basura de la aglomeración de Valencia, la cuarta parte de toda la que se genera en la comunidad.

El proyecto para el que se pide autorización pretende aumentar el volumen del vertedero un 17,70 %, alargando la vida útil 2,2 años, hasta febrero de 2025.

Este incremento de capacidad se conseguiría aumentando la altura hasta la que se puede rellenar y las pendientes de los taludes laterales.

La organización alega que es ilegal, porque la ampliación o modificación del vertedero no está incluida en el Plan Zonal de Residuos. De hecho, existe jurisprudencia a este respecto, el TSJCV desestimó la ampliación del vertedero de Alicante en el 2017 por este motivo.

El estudio de impacto del proyecto no evalúa los riesgos de terremotos para garantizar la estabilidad del vertedero o el de incendios al estar rodeado de una masa forestal. Tampoco el riesgo que conlleva generar más aguas tóxicas (lixiviados), para las que no se indica cómo evacuarlas o almacenarlas.  Falta una estimación del aumento de emisiones de gases de efecto invernadero.

Además de todas estas carencias, llama la atención que no se haga mención alguna al riesgo de contaminación del Río Xúquer. Los análisis del perímetro del vertedero han detectado ya altos niveles de metales pesados en las aguas subterráneas. Hay posibilidad de que la balsa de lixiviados pierda su integridad y acaben contaminando el Júcar que está a menos de un kilómetro.

Para la organización, es urgente el cambio en el modelo de gestión de los residuos (Residuo Cero) para reducir el vertido. Estas actuaciones desincentivan este cambio y tratan con poco rigor los impactos en la salud y el medio natural que tiene los vertederos.