Ecologistas en Acción lanzó hace un año la campaña confederal ‘Ecologismo libre de heteropatriarcado’ con el objetivo de hacer una revisión de género de las prácticas internas y externas de la organización. El resultado a día de hoy es la creación de cuatro documentos de trabajo que se presentaron en el pasado congreso de Valladolid.

Elvira Cámara, María Garrido, Nerea Ramírez, Marta Monasterio. Revista Ecologista nº 95.

Esté puede ser el año del feminismo. Ojalá que lo sea. Ojalá que sea el año que ponga la vida en el centro: la vida del planeta y la vida de quienes lo habitan. Porque lo que está al otro lado, es, entre otras cosas, una vuelta de tuerca más a la opresión de las mujeres, una opresión que también tiene un componente claro de clase. Nuestra civilización está en crisis y toca elegir entre el abismo o empujarnos hacia otros mundos posibles en los que la sostenibilidad de la vida esté en el centro.

El feminismo, o mejor dicho los feminismos, ocupan noticias, conversaciones y activismo. La huelga feminista del 8 de marzo, mujeres que reclaman su espacio como las expertas en energía, la campaña ‘yo sí te creo’, ‘tranquila hermana, aquí está tu manada’, las denuncias de abusos y acoso… Las mujeres gritan ‘basta’.

Basta a las leyes que deciden sobre nuestros cuerpos, a las violencias machistas, a los asesinatos, a la brecha salarial, a la exclusión, la invisibilización, los techos de cristal, los discursos machistas que se vierten con total impunidad. Basta al empeoramiento de las condiciones de vida, cuyas consecuencias recaen sobre los hogares y en particular sobre las mujeres. Basta a que ser mujer sea la principal causa de pobreza. Basta al capitalismo depredador que destroza el planeta.

Acabar con el patriarcado para salvar el planeta.

La vida es la base sobre la que se asienta el capitalismo para crecer aun a costa socavar las bases materiales que lo sostienen. Cada vez que se produce una de las llamadas crisis económicas y la maquinaria neoliberal se para o ralentiza, busca nuevas maneras de explotación de la naturaleza que siempre, para el planeta, son para peor: capitalismo verde, geoingeniería, agricultura climáticamente inteligente.

Todas estas dinámicas de explotación de la naturaleza van de la mano de la generación de numerosas injusticias sociales en territorios cercanos, lejanos e incluso determinantes para la vida de generaciones futuras. Es por eso que Ecologistas en Acción se enmarca en el ecologismo social.

De la misma manera el capitalismo actúa sobre la vida y los cuerpos de las mujeres. Sin ellas no puede mantenerse, porque ellas sostienen, en una esfera invisible, todos los trabajos que nos permiten vivir.

Por ello, las alternativas que lleven a esos otros mundos posibles tienen que enfrentarse a ambos sistemas de dominación, capitalismo y patriarcado. Un mundo capitalista en un escenario de recursos escasos significa cada vez más gente obligada a sobrevivir con medios muy por debajo de lo necesario para lo que se puede considerar buen vivir. Si las alternativas no son feministas no podrán ni poner la vida en el centro y seguirán explotando, de diversas maneras, a la mitad de la población del planeta que seguirá sosteniendo la vida, en condiciones cada vez más precarias y sobretodo menos libres. El mundo distópico y horrible de El cuento de la Criada 1 es la perfecta evocación del abismo ecofascista al que se puede acabar llegando.

¿Y esto qué tiene que ver con el funcionamiento interno de Ecologistas en Acción?

El patriarcado es el sistema de dominación más antiguo, precede incluso al capitalismo. Por ello, a pesar de muchos cambios, se sigue reproduciendo una cultura y comportamientos machistas que arrastramos desde hace siglos. Se cuela en nuestra manera de colocarnos en el mundo, de pensar, de actuar y de relacionarnos. Y sí, en Ecologistas en Acción también se cuela el patriarcado y sí, también hay dinámicas machistas. Por ese motivo arrancó hace algo más de un año la campaña ‘Ecologismo libre de heteropatriarcado’.

No se trata de echar culpas, sino de cambiar lo que no nos gusta. Pero para ello hay que ponerlo sobre la mesa y visibilizarlo. Es necesario pararse reflexionar sobre el funcionamiento interno y lo que comunicamos al exterior. ¿Quiénes ejercen las portavocías? ¿Quienes son consideradas las expertas, los expertos? ¿Cuáles son los temas a los que se da más importancia? ¿A quienes retuiteamos en nuestra redes sociales? ¿A quién se escucha más cuando hablan en una asamblea o se invita más a menudo a participar en charlas, aún cuando no son quienes más saben del tema? ¿Cómo reaccionamos de forma colectiva ante una actitud machista? ¿Existe en los grupos un reparto de las tareas que demuestra que si que existe un sesgo de género? ¿Se apuesta por la diversidad o se cae en el error de mostrar un mundo uniforme?

La campaña recoge las demandas que se han ido planteando en muchos foros, muchos de ellos informales. No es un tema nuevo, en muchos grupos de Ecologistas en Acción se ha trabajado y se trabaja para evitar prácticas machistas; pero en otros no se ha tomado nunca en consideración bajo la falsa creencia de que no es necesario. No se lanza solo para cubrir la necesidad de los grupos que nunca han reflexionado sobre el tema, sino también porque, por un lado, es un tema que conviene mantener actualizado porque el patriarcado es muy, muy tenaz. Y aunque cada vez somos más conscientes de que el feminismo corre por nuestras venas ecologistas, no por ello estamos libres de prácticas patriarcales. Por eso es importante hacer una reflexión autocrítica, para identificar lo que no gusta y poder cambiarlo.

Para facilitar esta tarea, durante 2017 se elaboraron cuatro documentos que son como las instrucciones para hacer alegaciones a un plan urbanístico: permiten la reflexión y el debate sobre las prácticas machistas de cada colectivo y sobretodo, permiten construirnos como movimiento social libre de machismo en sus prácticas, en su discurso, en las alternativas que propone y en la práctica interna de cada grupo.

¿Cuáles son esas herramientas?

Los documentos se agrupan en dos bloques: uno de comunicación y otro de funcionamiento interno. Todos se pueden encontrar en la página web de Ecologistas en Acción y, en caso de ser necesario, se puede pedir apoyo al área de ecofeminismo y a las responsables de prensa.

Para el bloque de comunicación se ha elaborado Manual de estilo para una comunicación inclusiva y no sexista, y Claves feministas para una nueva agenda informativa comunicativa más equitativa, inclusiva y creativa. El manual ofrece claves sencillas y prácticas para en el lenguaje y en la imagen de los documentos internos y comunicados externos no se reproduzca el machismo y que la comunicación sea una herramienta que contribuya a crear una sociedad más equitativa.

En el segundo documento se aportan herramientas para poder llevar a cabo algunos cambios al interior de las prácticas comunicativas. El objetivo es apostar por que más mujeres asuman las portavocías, visibilizarlas más a ellas y sus aportaciones dentro del ecologismo social, así como incluir en la agenda comunicativa algunos temas considerados tradicionalmente ‘menores’, ‘blandos’, ‘de mujeres’ o ‘feministas’.

Los documentos para el trabajo interno sobre el funcionamiento y organización de los grupos son Quién cuida a quién y el Patriarcalitest -presentado con gran éxito en el congreso confederal de Valladolid. Quien cuida a quien es una dinámica de trabajo para analizar el reparto de tareas en el grupo. La asociación, como organismo vivo que es, necesita de trabajos de cuidados que la mantengan con vida y con salud. La forma de cuidar la asociación puede convertirse en un ejemplo del modo de ‘estar en colectivo’ que se propone como alternativa. Por eso es útil mirarse hacia dentro, descubrirse aciertos y también posibles mejoras y poner manos a la obra.

El patriarcalitest es una herramienta para usar en colectivo que pretende facilitar un análisis feminista del funcionamiento de los grupos, partiendo de un autodiagnóstico y ofreciendo algunas estrategias para mejorar aquellos aspectos que se identifiquen necesarios de forma colectiva. Contiene varios grupos de preguntas, que atienden a un área de interés para el autodiagnóstico. No se trata de responder bien a todas, sino de encender la chispa del debate y la reflexión sobre las responsabilidades colectivas en las dinámicas de género. Tampoco faltan unas recomendaciones para paliar, prevenir o exterminar los síntomas patriarcales no deseados.

 

  1. El cuento de la criada. Margaret Atwood. 1985. Serie de televisión. 2017.