Como cada año, con motivo de la celebración de la romería del Rocío, se activará el Plan Romero entre los próximos 19 y 28 del presente mes de mayo. Este  Plan, tal como está concebido, es un operativo que es conocido por el intento de prevenir situaciones de riesgo y ofrecer respuestas en casos de emergencia. Sin embargo, entre sus objetivos, al menos formalmente, también están preservar el medio ambiente y garantizar el bienestar animal.

Desgraciadamente, cada año se hacen virales casos de maltrato animal, algunos de ellos  con resultado de muerte por extenuación, que acontecen durante el camino y en la aldea sin que hasta la fecha se hayan conseguido erradicar. Estos hechos de maltrato abusivo animal dañan la imagen del Rocío, de Andalucía y de España en el exterior porque, a pesar de su escaso número y de los avances experimentados en los últimos años, son perpetrados a la luz pública con total impunidad, algo inconcebible en una sociedad europea.

El año pasado, según distintas fuentes, murieron al menos 10 equinos y un buey. Ésta es sólo la punta del iceberg, los casos más sangrantes y extremos, del más generalizado maltrato animal “aceptado”. Existe una especie de nebulosa que no valora seriamente las implicaciones para los animales durante el camino de ida y el de vuelta. No obstante, es durante el trayecto cuando se empiezan a apreciar los casos más notorios de abuso animal. Y es tras la vuelta cuando muchos animales acaban pagando las consecuencias del esfuerzo extremo al que han estado sometidos.

Es sabido que los casos más lacerantes de maltrato animal se dan en el negocio de alquiler de equinos. Actividad que podría estar absolutamente controlada y regulada para impedir la mayoría de los casos que se difunden de equinos de edad geriátrica, desnutridos, llenos de heridas, con artrosis, etc. a punto del colapso tras jornadas interminables de trabajo en pésimas condiciones.

Pero, salvo sorpresa, otro año más volveremos a ver por los caminos animales tirando de carretas y calesas con un peso desproporcionado por tramos de arena interminables, animales sangrando por el uso inadecuado de determinados aperos, caballos desvencijados  a pleno sol y sin que a nadie se le ocurra quitarles  la silla para descansar el lomo…

Valoramos muy positivamente la implicación de algunas asociaciones de defensa animal desde hace unos años pero, a pesar de la ingente labor que realizan, dudamos que sea suficiente para la erradicación de estos casos de maltrato, para algunos más generalizados que para otros, en la gran romería de Pentecostés.

Creemos que, aunque con mucha dificultad, es posible celebrar la Romería sin maltratar a los animales. Por eso, el pasado lunes 14 del presente, registramos un escrito dirigido a la Consejera de Justicia e Interior de la Junta de Andalucía en el que le pedimos que se comprometa, en el seno del Plan Romero o similar, a disponer de medios humanos y materiales suficientes y a adoptar medidas y objetivos específicos para acabar con el maltrato animal con motivo de la celebración de la romería del Rocío. Todo ello, con el fin primordial de que, también durante estos días, en el camino y en la aldea, se cumpla la Ley 11/2003 de Protección de los Animales de Andalucía. Además, pedimos a las personas que en la Romería o durante el camino presenciaran a algún animal siendo maltratado, explotado… a que lo denuncie. Y animamos, especialmente a los medios de comunicación, a que difundan también mensajes que promuevan el bienestar animal.