Decenas de especies de mamíferos marinos habitan las costas españolas, dependiendo estrechamente de la calidad ambiental de nuestros mares para su supervivencia. Hasta 16 especies se consideran comunes, incluyendo especies ampliamente distribuidas como el delfín mular (Tursiops truncatus), algunas con distribuciones restringidas como el calderón tropical en Canarias (Globicephala macrorhynchus) y especies que utilizan nuestros mares como zonas de alimentación durante sus travesías transoceánicas como el rorcual común (Balaenoptera physalus).

Estas poblaciones de mamíferos marinos son extremadamente vulnerables a cambios ambientales e impactos antropogénicos, que pueden alterar sus tasas de mortalidad y/o natalidad desestabilizando las poblaciones. Por ello se consideran indicadores del buen estado ambiental de nuestros mares, ya que cambios en sus poblaciones pueden anticipar alteraciones de mayor calado en los ecosistemas. En nuestros mares, estas especies están catalogadas con grados de conservación que alternan entre el régimen de protección especial y especie vulnerable por el RD139/2011 de 4 de febrero, aunque lo cierto es que la información de la que se dispone sobre su distribución y abundancia en nuestros mares sigue siendo fragmentaria e insuficiente.

El desarrollo de actividades económicas en las aguas nacionales, en el marco de la directiva de planificación espacial marítima (2014/89/UE), ofrece una oportunidad única para la conservación de estas especies, abogando por un desarrollo sostenible que anteponga los criterios ambientales a los económicos. Por ello exigimos al Ministerio para la Transición Ecológica:

  • Que el inventario de actividades y usos existentes en la actualidad (pesca, acuicultura, tráfico marítimo, turismo de avistamiento…) se evalúe críticamente en relación a la capacidad de carga de los ecosistemas involucrados.
  • Que ante la falta de datos/estudios concluyentes sobre impactos asociados a ciertos usos y actividades prevalezca el principio de precaución, evitando exponer a las poblaciones de mamíferos marinos a riesgos innecesarios.
  • Que se proporcione una dotación económica específica para investigación, con objeto de cubrir las lagunas de conocimiento respecto a las poblaciones de mamíferos marinos y de estudiar los posibles impactos de actividades y usos sobre estas poblaciones.
  • Que la administración apueste por mantener activas, con financiación suficiente y regular, las redes de varamientos de cetáceos, de las que se obtiene información fundamental para el conocimiento y protección de estas especies.
  • Que se establezcan en los planes de ordenación del espacio marítimo zonas de exclusión total o parcial a los usos y actividades que puedan impactar a las poblaciones de mamíferos marinos, particularmente en áreas de especial interés para la conservación de los cetáceos.
  • Desarrollar medidas específicas que minimicen las posibles interacciones negativas entre las poblaciones de cetáceos y el sector pesquero. Es imprescindible reducir al mínimo las tasas de capturas accidentales en nuestras costas, que alcanzan cotas muy preocupantes en especies como la marsopa (Phocoena phocoena), pero también proteger al sector pesquero, particularmente a la pesca artesanal, de las posibles pérdidas que puedan sufrir debido a la interacción con los cetáceos. Abogamos por abordar la gestión de esta interacción con una perspectiva regional, o incluso local, que contemple las peculiaridades de cada caso.
  • Que se avance en la protección de estas especies y de su medio mediante la designación de nuevas áreas marinas protegidas (AMP), priorizando la protección de las propuestas de AMP existentes.
  • Que se blinden los ecosistemas marinos a las prospecciones petrolíferas en todas nuestras aguas nacionales. La extracción de hidrocarburos daña nuestros ecosistemas y perpetúa un modelo energético obsoleto en base a los compromisos adquiridos en el acuerdo de París de descarbonizar nuestra economía en las próximas décadas.
  • Que se tomen medidas para reducir las basuras en el medio marino, retirando basuras flotantes mediante actividades de limpieza, incentivando el desembarco de basuras pescadas por la flota, etc. y que se adopten las medidas legislativas necesarias para minimizar la generación de residuos y asegurar una gestión adecuada de los mismos que evite que acaben en el medio marino.
  • Que en zonas de alta densidad de cetáceos e intenso tráfico marítimo, tales como Canarias, se incorporen sistemas de localización de cetáceos que permitan minimizar el riesgo de colisión.
  • Que se legisle para proteger a los cetáceos más impactados por la actividad humana, aquellos que viven en cautividad. Abogamos por acabar de una forma progresiva y regulada con la actividad de los delfinarios, prohibiendo tanto la importación de cetáceos como los programas de cría en cautividad.
  • Que se apueste de forma decidida por la educación ambiental, dando a conocer a la población estos grandes mamíferos que habitan en nuestras aguas, su importancia en los ecosistemas y la vulnerabilidad de sus poblaciones al impacto humano, buscando una mayor consciencia ecológica en las generaciones venideras.