El 11 de junio nos despertábamos con la noticia en los periódicos de que la obra del macromuelle de Agaete había sido concedido a las empresas Sato y Hermanos Tito por parte del Gobierno de Canarias, y que las obras empezarían antes de final de año. El estupor generado inundó las redes sociales, con manifestaciones de rechazo de la población de Gran Canaria y del resto del Archipiélago, de las organizaciones sociales y ambientales y especialmente de parte de vecinas y vecinos de Agaete, que lleva años pronunciándose en contra de esta infraestructura a través de la plataforma “Salvar Agaete Sin Macromuelle”, informando y movilizando a la ciudadanía.

La construcción de un macromuelle en Agaete se justifica desde la Consejería de Obras Públicas y Transporte del Gobierno de Canarias, en manos de Coalición Canaria, agarrándose a la “necesidad” de evitar el monopolio de una naviera, exigido por la Unión Europea,  sin contemplar la posibilidad real y más racional del uso compartido del actual muelle que está infrautilizado.

Al margen de la viabilidad demostrada del uso compartido de la infraestructura existente, que debería ser razón suficiente para quien ha de gestionar dineros públicos con criterios de racionalidad y justicia,  las razones para oponerse a su ampliación son absolutamente incontestables: la actual naviera tiene un volumen de carga y pasajeros que no llega a 30 % de su capacidad. Las afecciones paisajísticas a la reserva de la biosfera, así como el perjuicio provocado a las playas, al sector pesquero, a la restauración y el comercio, producidas por cinco años de obras y la contaminación que originará la propia actividad del macropuerto serán irreparables. Del mismo modo lo serán los enormes impactos ambientales sobre los ecosistemas y especies marinas, reconocidos tímidamente en los propios estudios de impacto. La COTMAC, el órgano ambiental eliminado por el Gobierno de Canarias en la reciente ley del suelo para evitar trabas a su modelo depredador del territorio, puso de relevancia las carencias y falta de concreción del Estudio de Impacto y por tanto la imposibilidad de valorar de manera rigurosa la afección de una intervención de estas características. Estos impactos serán especialmente virulentos con las personas que dedican su esfuerzo y que dependen de estos ecosistemas marinos, la comunidad pescadora. Estas gentes han definido la identidad cultural de Agaete, de Las Nieves y han imprimido con su trabajo el carácter de la “Villa Marinera” que será devorada, precisamente, por quienes dicen defenderla con una obra innecesaria que borrará del mapa el Agaete que conocemos.

Fernando Clavijo decía hace más de un año en una entrevista que gobierna para los empresarios y son estos –pero sólo los grandes- efectivamente los únicos que se beneficiará de este atentado contra el territorio, la cultura y las gentes de esta isla. Coalición Canaria solo defiende las especificidades de los territorios insulares y el hecho diferencial canario cuando supone una forma de inyectar dinero público a las empresas privadas afines, pero nunca para defender la integridad de un territorio limitado y una política racional de infraestructuras.

Detrás del empecinamiento de esta obra se encuentra el interés de resucitar una nueva ofensiva constructora que había ralentizado su ritmo tras la crisis de 2008 (crisis que esta misma burbuja del sector causó y volverá a provocar). Es el interés de unas pocas empresas por seguir cementando la costa a través de más puertos inútiles que ya han demostrado no tener ninguna rentabilidad económica por su falta de actividad, como el de Arinaga, Tazacorte o Granadilla en el archipiélago. Conecta también con los intereses de los que en Gran Canaria, lejos de proyectar para los vecinos y vecinas de la Aldea una carretera segura sin comprometer los valores naturales de la zona, han optado por hacer una carretera que permite la expansión de la industria turística de masas a la nueva frontera del litoral de la isla, que acompañan ahora con este nuevo puerto deportivo y comercial,  cuya construcción servirá además para derivar parte de la enorme cantidad de los escombros generados por la carretera.

Es la hora de salir a la calle, de la acción directa, de luchar en los tribunales, de llamar la atención de Europa sobre cómo se despilfarra con su financiación y de afear a las empresas que, como Sato y Hermanos Tito, Fred Olsen o Naviera Armas, hacen negocio egoísta, sin medir sus consecuencias socioambientales, con el patrimonio común.

Pero es la hora también de pedir cuentas a los políticos  y políticas responsables de que se perpetre este crimen social y medioambiental, de que el PSOE, Coalición Canaria, PP y Nueva Canarias tengan que explicitar de forma clara ante la población cuáles van a ser sus movimientos con respecto al muelle de Agaete, con las manos al descubierto, más allá de declaraciones verbales y falsos lavados verdes,  para que la ciudadanía sepa qué va a votar en las próxima elecciones locales, insulares y autonómicas de 2019.

Argumentario contra el proyecto Ampliación del Puerto de Las Nieves

Como ya denunciamos el PSOE, partido de la “Transición Ecológica” , ya se ha pronunciado a favor del Macromuelle en una moción presentada en el Parlamento de Canarias el 24 de mayo de 2018, en que instó a Coalición Canaria a que “se ponga las pilas” con el desarrollo del Plan de Puertos y el Plan de Empresa 2017-2020, del ente público empresarial Puertos Canarios, para acelerar las obras de ampliación del Puerto de Playa Blanca , del Puerto de Corralejo y el de Gran Tarajal la licitación de las obras de ampliación del Puerto de Agaete, e impulsar el nuevo puerto de Fonsalía y para que se revisen los límites de los espacios marinos protegidos  por la legislación ambiental europea de la Red Natura 2000 que molestan a las citadas obras.

Tendremos que recordar también a las y los  votantes de Canarias que Coalición y el PP -los autores de una ley de como Ley de Especies Protegidas que permitió eliminar a la carta especies protegidas como los sebadales para seguir planificando infraestructuras en el litoral-, son los artífices de esta agresiva política de ampliación de puertos que vuelve a incidir en un modelo de desarrollo que agrava los problemas sociales y ambientales generando riqueza sólo para el gran capital. Una Coalición Canaria – el partido de la supuesta canariedad- que defendió la delimitación de un Lugar de Interés Comunitario (LIC) para oponerse a las prospecciones petrolíferas y que ahora le molesta y le parece revisable para dar cabida a la ampliación y construcción de más puertos, sepultando la idiosincrasia de poblaciones como la de Agaete que todavía salvaguardan sus señas de identidad, muy ligadas al paisaje y sus valores naturales.  Un partido irresponsable que no ha hecho nada por cumplir las nuevas exigencias de la lucha internacional contra el cambio climático y que es incapaz de entender que es irreal pretender reducir las emisiones de gases de efecto invernadero impulsando nuevas carreteras e infraestructuras para el transporte, obligando además a nuevos desplazamientos en vehículo particular desde Las Palmas a Agaete para poder viajar en barco a Tenerife.

Tendremos que estar atentos también a Nueva Canarias, para que más allá de promover a nivel local la necesaria consulta popular que ponga de manifiesto el mayoritario rechazo del pueblo de Agaete al proyecto, demuestre también que pondrá todas las trabas legales y políticas posibles a nivel insular, autonómico y estatal a este proyecto, a riesgo de que su discurso de “ecoisla” quede en una ridícula campaña de marketing sin credibilidad en el lugar del archipiélago con más deterioro territorial y paisajístico, con más carreteras, agresiones al litoral y centros comerciales.

A la ciudadanía crítica le toca la responsabilidad de impedir la construcción del Macromuelle hasta las últimas consecuencias. Nos jugamos mucho en Agaete porque esta lucha es la punta de lanza para frenar esta nueva ofensiva de infraestructuras sin ningún beneficio social, que solo favorecen los interese de ese 0,2 % de la población canaria que aglutina más del 80 % de la riqueza de las islas. Está en juego que el desarrollismo en Canarias, basado en el monocultivo del turismo, nos lleve a un escenario de no retorno, de asfixia absoluta del territorio y sus gentes, en unas maltratadas islas donde el avance del cemento y la calidad de vida de sus habitantes hace tiempo que caminan en sentido contrario. Empezaremos la resistencia este 23 de junio en las manifestaciones y concentraciones convocadas en Gran Canaria, Lanzarote y Tenerife.

En estos meses hemos escuchado en el Cabildo de Gran Canaria testimonios desgarradores de mujeres valientes que han sufrido la persecución, la tortura, la violación, el exilio, el asesinato… por defender su tierra, que es su cuerpo, de los intereses de especuladores que no respetan la naturaleza que heredamos y que vivimos. Queremos apelar a esas palabras, a ese espíritu luchador y a esa fuerza que escuchamos, con los ojos llenos de lágrimas, de Juana Calufato que se enfrenta a Chile a los intereses de las multinacionales que se apropian de los territorios de la comunidad mapuche Chilena; o de Laura Zúñiga, hija de Berta Cáceres, asesinada por defender su territorio de las mega-infraestructuras que favorece este capitalismo salvaje. Quienes hacen el esfuerzo de traer a estas personas para las que el ecologismo y la defensa de la tierra y la cultura, es su forma de vida (y de muerte), deberían como contrapartida actuar en consecuencia, desde su responsabilidad política en sus realidades locales. “Existir hoy como pueblos quiere decir haber demostrado la fuerza que tenemos” decía Berta Cáceres. Hoy nuestras fuerzas están con las mujeres y hombres que saldrá a la calle a defender nuestra tierra, nuestra historia, nuestra cultura, a defender esa frontera que es Agaete. Salvemos Agaete y Salvemos Canarias.

Ben Magec-Ecologistas en Acción