Consideraciones en torno al proyecto denominado “Gran Scala-Las Vegas en Los Monegros”, tras la comparecencia realizada el 12 de diciembre por parte del Gobierno de Aragón y de los promotores asociados bajo las siglas I.L.D.

1. En relación al volumen y formato del proyecto y conforme a lo filtrado por los medios en fechas precedentes y en la citada comparecencia entendemos que hasta la fecha tan solo se ha dado a conocer una batería de gestos publicitarios por parte de los promotores.

2. El hecho de que I.L.D no suministre ningún dato sobre la ubicación del proyecto o sobre la identidad de los inversores (que se vayan a comprometer a una gigantesca inversión de 17.000. millones de euros) fomenta el recelo sobre las verdaderas intenciones del denominado “Gran Scala”

3. El lánguido devenir de los parques temáticos en Europa crea un gran escepticismo sobre la supuesta firme intención de los promotores de crear un gigantesco parque temático

4. Respecto a la posibilidad de que el proyecto integre (el tiempo dirá en que cantidad) un gigantesco conglomerado de casinos nos produce por una parte escepticismo y por otra parte desagrado. No es precisamente el juego, con la lacra social que arrastra, una inversión que pueda considerarse socialmente positiva

5. En cualquier caso, tan solo nos queda bien claro que el proyecto “Gran Scala” entraña una operación inmobiliaria de perfil claramente especulativo, muy al uso en Aragón, en la que aspectos como el golf, casinos u otras propuestas de ocio son utilizados exclusivamente para promocionar grandes operaciones de construcción y venta de viviendas, cuyo costo final queda sensiblemente incrementado por los citados alicientes.

6. Que hasta la fecha, tan solo el Gobierno de Aragón ha establecido compromisos concretos con el proyecto (muy discutibles, por cierto) de inversión pública en materia de infraestructuras. A tal efecto, desde el ejecutivo aragonés se están ejecutando ya cambios legislativos de envergadura (en materia de urbanismo y ley del juego) que deben ser analizados y discutidos con serenidad dado el gran calado de tales medidas de cara al futuro de Aragón

7. Que conforme a lo conocido del proyecto hasta la fecha podemos afirmar que “Gran Scala” entraña grandes impactos ambientales en materia de consumo y despilfarro de agua que afectaría a la sostenibilidad y al propio equilibrio territorial de Aragón. Preguntas tales como, ¿qué adjudicación de caudales se hará a este proyecto? ¿de dónde se obtendrán? ¿Dónde se regularán dichos caudales? ¿son compatibles dichas adjudicaciones con el mantenimiento del proyecto de nuevos regadíos en expectativa en la comarca…..? deben ser respondidas con absoluta claridad por parte del gobierno aragonés, que tan vehemente se ha mostrado en su implicación en el proyecto.

8. Proyectos como “Gran Scala”, superfluos y derrochadores de energía, son absolutamente opuestos a los programas vigentes de lucha contra el cambio climático. El respaldo del ejecutivo aragonés a este proyecto dejan bien a las claras su nula voluntad de pasar de la palabrería a la ejecución de medidas prácticas para combatir el principal desafío de la humanidad.

9. En cuanto al impacto que dicho proyecto pueda tener sobre territorios protegidos por la ley por su valor paisajístico o por la calidad de su fauna y flora, el gobierno y los promotores simplemente deben atenerse a la ley y cumplirla escrupulosamente.

10. En cualquier caso, la negativa del gobierno de Aragón a invitar a las asociaciones ecologistas y medioambientalistas aragonesas al acto de presentación del proyecto, son una auténtica declaración de principios por su parte y por parte de los propios promotores. Unos y otros sabrán que tienen que esconder que impide la participación democrática de una parte de la sociedad civil cual es la comprometida en la defensa de la sostenibilidad y la protección del territorio.