Accidente de Chernóbil (Ucrania 1986)

Todas las versiones de este artículo: [Català] [Castellano]

  Sumario  

 La central nuclear

La central nuclear de Chernóbil se terminó de construir en diciembre de 1983 y estaba formada por cuatro reactores de 1000 MW de potencia cada uno. El reactor número 4 fue el tristemente famoso por el accidente que ocurrió el 26 de abril de 1986.

En estos momentos existen en los países del Este 11 reactores como el de Chernóbil, del tipo BRMK. Estos reactores usan el agua como refrigerante y el grafito como moderador. El hecho de que el refrigerante y el moderador sean distintos entraña un peligro en sí mismo. El moderador de neutrones sirve para convertir los neutrones rápidos producidos en las reacciones de fisión en neutrones térmicos, que son los que más fácilmente absorbe el U-235 para seguir produciendo fisiones. Por tanto, el papel del moderador es aumentar la cantidad de neutrones que son capaces de producir nuevas fisiones. Si por alguna causa el refrigerante dejara de fluir a través del núcleo, la reacción continuaría a ritmo óptimo, puesto que el moderador sigue actuando. El efecto que produce la ausencia de refrigerante es bien conocido y hemos vuelto a sufrirlo en Fukushima: la temperatura del núcleo aumenta hasta que se produce la fusión del núcleo, que es el suceso más grave que puede ocurrir en una central nuclear.

Chernóbil, además, era un tipo de central inestable a baja potencia, régimen en el cual la reacción tiende a dispararse si no se opera con cuidado. Las operaciones de apagado y encendido son, por tanto, extremadamente delicadas. Otro problema de diseño que se le achaca a este tipo de reactores es el tiempo que tardan en bajar las barras de control, unos 20 segundos, mientras que en las centrales occidentales es de un segundo. Esto contribuye a hacer aún más difícil la maniobra de parada.

La central de Chernóbil se ponía como ejemplo de seguridad: H. Born de la eléctrica alemana Vereinigten Elektrizitätswerke Westfalen (VEW) publicó en la revista Atomwirschaft Atomtechnik, en diciembre de 1983 que “el sistema es extremadamente seguro y fiable. La planta nuclear está dotada con tres sistemas de seguridad paralelos y totalmente independientes, capaces de soportar tornados, terremotos y accidentes de aviones”; B. Semonov, director del Departamento de Seguridad de la OIEA, escribió en el Boletín de la OIEA publicado en junio de 1983 que “un accidente serio con pérdida de refrigerante es prácticamente imposible en las centrales del tipo BRMK”. Sin embargo, después del accidente, los representantes de la industria nuclear occidental se apresuraron a decir que estas centrales son en realidad poco seguras, por ejemplo que “la construcción era sumamente simple” (D. van Bekkum, del Instituto de Radio Biología de Holanda).

Se le achacó también la falta de contención como una diferencia fundamental con las centrales occidentales. Hoy está claro que las contenciones de las centrales occidentales no soportarían una explosión de la potencia que se produjo en Chernóbil. Un estudio sistemático de las contenciones occidentales, realizado por la NRC (Nuclear Regulatory Comission, el órgano regulador de la seguridad nuclear en EE UU), arrojó problemas de diseño en el venteo de las contenciones del tipo Mark I y Mark III de los reactores de agua en ebullición de General Electric. Estos problemas se encontraron en las centrales nucleares españolas de Cofrentes (Valencia) y Santa María de Garoña (Burgos).




Visitantes conectados: 441