Banderas negras y puntos negros 2006 en Huelva

Ecologistas en Acción de Huelva hace pública un año más la concesión del distintivo "Banderas Negras", con ocasión del Día Mundial del Medio Ambiente. En estas mismas fechas, el resto de las federaciones provinciales de Ecologistas en Acción designan también las banderas negras en otras provincias andaluzas, queriendo contribuir de esta manera a la recuperación y conservación de las cualidades naturales de nuestro litoral.

En un año marcado por el reconocimiento público de la influencia y poder de la corrupción urbanística y la influencia de las mafias inmobiliarias en las políticas de ocupación de nuestra costa, nos ha preocupado sobremanera el desarrollo de toma de decisiones en torno al POTLOH (Plan de Ordenación del Territorio del Litoral Occidental de Huelva) en cuyo ámbito de competencia se están produciendo actualmente los mayores destrozos en nuestro litoral. También hemos tenido en cuenta criterios de calidad de las aguas del litoral, junto a los impactos sobre la calidad natural de las arenas, las especiales características de los ecosistemas dunares, y la riqueza natural de nuestras comarcas costeras. El poco control sobre las actividades de algunos chiringuitos, la realización de obras ilegales en dominio público, junto con los impactos derivados de vertidos de aguas residuales y basuras, han sido los más contemplados en nuestras actividades de estudio y observación.

Un año de negociación a oscuras ha dado como resultado un POTLOH que renuncia a la ordenación del territorio y no sirve como instrumento para impedir la destrucción del litoral onubense. La forma en que los alcaldes de la costa han terminado redactando este plan de ordenación ha consagrado un modelo de subordinación total a los insostenibles intereses de algunas empresas inmobiliarias de cuya capacidad constructora (o destructora, mejor dicho) depende en buena medida la financiación de los ayuntamientos. La construcción de puertos deportivos y campos de golf se pone al servicio y dictado de las urbanizaciones existentes que se podrán ampliar a golpe de convenio urbanístico. El ladrillo tiene vía libre desde la Junta de Andalucía para comerse nuestro litoral, como se demuestra en su arrasador avance cotidiano por cualquier zona del territorio que no esté estrictamente protegida, e incluso en algunos espacios protegidos.

A pesar de los anuncios de derribos de edificaciones en zonas de dominio público observamos con preocupación la nula efectividad de las actuaciones del Ministerio de Medio Ambiente y de la Junta de Andalucía en sus obligatorias labores de conservación y gestión del dominio público marítimo terrestre y de su franja de servidumbre. Nos sólo seguimos constatando la persistencia de los bloques de apartamentos de ISCASA en Isla Canela, trozos del paseo marítimo de Isla Antilla, y edificaciones particulares de Isla Cristina, El Portil, Punta Umbría y Mazagón, todo ello situado en dominio público, sino que se han realizado obras en Punta Umbría y levantado edificios ilegalmente en Mazagón , consolidando las ocupaciones ilegales, y en demostración de la prepotencia de algunos influyentes personajes.

Hemos observado mejoras en la vigilancia y control de las actividades de quads y motos todo terreno en algunas playas. Era necesario y seguirá siéndolo, así como el control de la circulación de vehículos todo terreno en la línea de playa, para acompañar las positivas experiencias de recuperación natural de sistemas dunares que empiezan a generar resultados positivos en algunos lugares (Playa del Espigón, Punta Umbría...), siguiendo el ejemplo del éxito manifiesto de la regeneración realizada en La Redondela utilizando vegetación autóctona.

Siguen proliferando los chiringuitos montados con técnicas agresivas, colocando suelos de hormigón que generan instalaciones permanentes y contaminantes que degradan la playa durante años, como se puede comprobar en El Portil donde una enorme tubería “adorna” el acceso a la playa, junto la estructura abandonada de un chiriguito. Tal como ya señalamos el año pasado, la provisionalidad de las concesiones debería conllevar la exigencia de utilización de materiales de montaje acordes con su carácter de servicio temporal en un entorno frágil, impedir su ubicación sobre sistemas dunares, y la revisión y retirada de concesiones a quienes contravengan estas disposiciones o dañen de alguna manera el entorno natural sobre el que se asientan. En este sentido es destacable la reubicación de uno de los chiringuitos de La Redondela, que habíamos señalado el año pasado como un Punto negro, desalojando la duna sobre la que se había instalado y desapareciendo el vertido que generaba. Esto demuestra que no es difícil evitar los impactos ambientales de estas instalaciones si hay voluntad para ubicarse adecuadamente y determinación política para la vigilancia y control por parte de las administraciones competentes.

La ruptura de la tubería de descarga de CEPSA el invierno pasado generó un importante vertido con manchas de varios kilómetros de extensión que terminaron afectando a parte de las playas a poniente de la zona de operaciones de riesgo. Retirar el fuel, limpiar las playas, y diluir estos vertidos como se hizo no debe hacernos olvidar que las consecuencias invisibles de esta contaminación siguen estando presentes en nuestras aguas, y que estamos convirtiendo la mar en un gigantesco vertedero en el que ocultamos nuestras basuras de todo tipo. Los riesgos del traslado de sustancias peligrosas y contaminantes, en especial los derivados del trasiego continuo de petroleros y metaneros en las zonas cercanas a Huelva, constituyen una fuente permanente de riesgo y contaminación a levante y poniente del puerto de Huelva. Esta primavera hemos seguido encontrando manchas de chapapote en las playas de la costa de Doñana, probablemente procedentes de la limpieza ilegal de sentinas y tanques.

Ecologistas en Acción reitera su llamamiento a los ciudadanos y ciudadanas que visitan y usan las playas de nuestro litoral para que exijan de las instituciones responsables el respeto a estos maravillosos parajes. Entre tanta charlatanería ignorante haciendo referencia a la “sostenibilidad” hay que recordar que ésta conlleva un uso y disfrute individual y colectivo de los recursos naturales guiado por el respeto a nuestro entorno, garantizando también su uso y disfrute para futuras generaciones.

Ecologistas en Acción pide también a la ciudadanía onubense y al conjunto de los visitantes de nuestros espacios costeros que tenga una actitud responsable en el uso de los recursos que nos brinda nuestro privilegiado medio natural. Retirar las basuras a los contenedores más cercanos, respetar la vegetación y los pasos peatonales recomendados, no utilizar vehículos destructores en espacios tan frágiles..., en definitiva, procurar dejar inalterados los espacios que hemos utilizado es algo fundamental para nuestros usos futuros.


  Playas con Bandera Negra

Playas de Cartaya

No sólo tenemos la macrourbanización de Castillo de San Miguel, el hormigonado continuo de El Rompido y su avance hacia el frente urbanizador de El Portil con la destrucción de pinares y enebrales que conlleva. Siguen los vertidos en el Caño de la Culata y en otros arroyos, aunque no hayan adquirido la virulencia contaminadora del que allí se produjo el año pasado en estas fechas, sin que nadie se haya dignado dar una explicación sobre sus causas. A pesar de las sanciones impuestas el arroyo de La Plata sigue sin ser restaurado y las actuaciones continuas sobre el frente dunar con la absurda denominación de “Parque litoral” se hacen destruyendo vegetación autóctona y sustituyéndola por el uniforme equipamiento de palmeras y césped. Las playas de Cartaya siguen un modelo de construcción insostenible que conlleva una ocupación “dura” y destructora del medio natural que nos lleva a adjudicarle la Bandera Negra.

Ría de Huelva

La prepotencia de ENDESA poniendo en marcha su nueva central térmica sin contar con las debidas autorizaciones, y efectuando sus vertidos contaminantes a la ría son la muestra más vergonzosa de las dificultades que afronta la ciudadanía de Huelva para recuperar su ría y sus lugares históricos de baño. Las complicidades de las autoridades ambientales andaluzas, y su permanente labor al servicio de los intereses de las empresas poderosas sigue haciendo imposible un año más que se cumpla lo que debe seguir siendo objetivo irrenunciable para el conjunto de las administraciones y agentes sociales de Huelva: la recuperación de sus playas históricas de La Gilda y la Punta del Sebo, destruidas tras la ocupación industrial en la dictadura franquista.

Los vertidos combinados de otras centrales térmicas como las de Unión FENOSA y el resto de las industrias, así como la amenaza permanente de las balsas de fosfoyesos junto con el tremendo potencial de riesgo generado por la gigantesca concentración de materias inflamables y explosivas refuerzan los signos negativos para la recuperación integral de la ría.

Playas de Ayamonte

Nuevas construcciones en zonas de marismas y de dunas siguen dibujando un panorama desolador para las playas de la desembocadura del Guadiana. La desaparición que nos tememos definitiva de la Linnaria Lamrckii, endemismo ubicado en las dunas de la Punta del Moral, en una zona afectada por su usos como urinario de chiringuito y los accesos mecanizados para las labores de limpieza, confirman la destructiva dinámica que asola al municipio de Ayamonte, en el que la macrourbanización de Puente Esuri generará nuevas presiones y riesgos contaminantes para el litoral y el río Guadiana. La destrucción y enterramiento de nidos y pollos de especies protegidas con excavadoras constituyen el último episodio de esta guerra sin cuartel contra el medio natural.

El cemento sigue avanzando sobre el conjunto de Isla Canela, ocupando arenales, dunas y marismas, y la petición y obtención por parte de su Ayuntamiento del dudoso galardón de la Bandera Verde coloca a esta localidad en la lista de conocidos centros de especulación como Marbella y Sevilla La Nueva que habían obtenido ya esta incomprensible calificación de ciudad sostenible.

Punta Umbría

Plataformas de hormigón, zanjas y fosas sépticas proliferan por la playa urbana de Punta Umbría. Los continuos bocados a los pinares de la localidad y las obras ilegales en zonas de dominio público y servidumbre (incluidas piscinas privadas), así como la reiteración de puntos de vertido de aguas fecales generan un panorama general que nos ha decidido a conceder de nuevo la bandera negra a esta localidad.

Para más información sobre Banderas negras en Andalucía y consultar mapa, pincha aquí.


  Puntos negros

Junto a estas Banderas Negras hemos decidido señalar la existencia de varios PUNTOS NEGROS, cuyos impactos son solucionables en algunos casos si se tiene voluntad para ello y cuya influencia y extensión podrían deteriorar seriamente la calidad de las playas sobre las que afectan.

1. Ayamonte (Isla Canela). Un año más hemos podido comprobar la permanencia de un vertido de aguas fecales, entre la zona residencial y hotelera de la playa de Canela y la marisma, cerca de los cimientos de una supuesta depuradora que existía en el lugar. La arqueta existente en el lugar cuenta con un tubo dirigido a la marisma en la que el olor y color de los sedimentos señalan que allí hay algo que no funciona.

2. Ayamonte (Punta del Moral). La desaparición de la Linaria Lamarckii es un indicativo de las acciones destructoras y contaminantes realizadas en la zona de playa situada tras Hotel Riu, cerca del espigón.

3. Cartaya (El Portil). Vertidos de fertilizantes y fitosanitarios procedentes del campo de golf “Nuevo Portil” que lo rodea en la parte final de su cauce.

4. Cartaya (El Portil). En la zona conocida como Chiringuito del Barbaro, tras el cambio de ubicación se mantiene la ruina de la estructura, así como una gran tubería sobre el acceso.

5. Punta Umbría. Vertidos directos a la ría de aguas pluviales, que presentan evidentes señales de ir mezcladas con aguas residuales, en el Paseo Pascasio, Almirante Garrocho y zona de la Peguera.

6. Palos de la Frontera. Mazagón. El colector de aguas fecales que discurre enterrado por la playa de Las Dunas, y provocado vertidos a la arena, llegando a generar una balsa de aguas fecales que se ha disimulado tapando y mezclando, con la consiguiente dispersión de los contaminantes y los riesgos sanitarios que conlleva.

7. Palos de la Frontera. Mazagón. El ayuntamiento de Palos de la Frontera ha sido condenado por no haber impedido la construcción de un chalet de de nueva planta en zona de domio público marítimo terrestre. El chalet ubicado en el nº 120 de la Avda. de los Conquistadores ha sido levantado a pesar de la obligación de demolición de estas instalaciones con la autorización caducada que marca la Ley de Costas. La influyente posición política del cuñado del propietario parece haber sido decisiva en la realización de esta obra ilegal.

8. Almonte (Cuesta Maneli). Seguimos observando acumulación intolerable de basuras en los accesos y bajo las dunas, achacable fundamentalmente a comportamiento irresponsable de los usuarios. Aunque se recoja en verano, la contaminación generada en invierno es perfectamente evitable con un esfuerzo mínimo que resulta exigible en zonas naturales como ésta.

9. Almonte. Matalascañas. Un año más tenemos que señalar la falta de accesos a la playa, impermeabilizada como consecuencia de un modelo insostenible de urbanización.

Ecologistas en Acción Huelva seguirá revisando la situación de nuestras playas a lo largo del verano, prestando especial atención a la calidad de sus aguas y arenas, denunciando vertidos y agresiones ambientales. Una vez más esperamos que el año que viene no tengamos que conceder ninguna Bandera Negra ni señalar ningún Punto Negro.

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