Veinticinco nuevas especies ibéricas de elatéridos

Giuseppe Platia

El entomólogo Giuseppe Platia ha publicado un trabajo científico en el que se describen 25 nuevas especies españolas y portuguesas de elatéridos [1].

La noticia es importante no sólo por el hecho de ampliar el “catálogo” de especies peninsulares; hay que recordar que disponer de este tipo de información sobre biodiversidad es un elemento básico para poder acometer con garantías los trabajos de evaluación de impacto ambiental o para cualquier planificación medioambiental que conlleve adoptar las medidas para proteger y conservar los ecosistemas. Por eso, siempre serán bienvenidos este tipo de estudios pioneros. El nuevo trabajo del especialista italiano no hace sino demostrar por enésima vez la escasez de conocimientos sobre la biota ibérica; en este caso concreto, el trabajo pone al descubierto las lagunas que sobre estos insectos se tiene, una familia muy necesitada -como otras muchas- de estudios taxonómicos para determinar con exactitud nuestro patrimonio biológico.

Los elatéridos se distinguen perfectamente de todos los demás coleópteros por una particularidad morfológica singular: tienen un dispositivo -como un resorte- que les permite saltar unos centímetros cuando caen de espaldas o hacer el mismo movimiento enérgico al ser capturados por un depredador, el cual, sorprendido, a veces les suelta un momento y les pierde de vista cuando rápidamente vuelven a ejecutar de nuevo su inesperada cabriola (son además buenos voladores). Por eso son denominados “escarabajos de resorte”, mientras que sus larvas, bien conocidas por los agricultores porque algunas se consideran plagas agrícolas, son apodadas “gusanos de alambre” por su forma alargada y su rigidez.

Athous (Orthathous) guadalupensis
Foto cedida amablemente por G. Platia, en la que se observa la nueva especie cacereña (ejemplar conservado en las colecciones del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, CSIC).

Estos escarabajos componen un grupo de coleópteros de gran interés en los ámbitos forestales y en las áreas montañosas, aunque existen -en menor cuantía- en todos los biotopos terrestres imaginables. Son insectos cuyas larvas habitualmente viven en los huecos de los árboles, entre la madera descompuesta, donde se integran entre los descomponedores o detritívoros (aunque algunos depredan a los demás insectos que se desenvuelven en este medio), por lo que forman parte del complejo entramado ecológico del bosque; otras especies son lapidícolas y muchas más viven entre las raíces de las gramíneas u otras plantas, donde se alimentan de la parte subterránea o de detritus vegetales; son también abundantes en las praderas o en zonas de vegetación junto a ríos y caminos. Los adultos de especies diurnas suelen acudir a las inflorescencias de numerosos vegetales (umbelíferas, compuestas), mientras que los nocturnos acuden a menudo a las luces artificiales [2].

En este trabajo, se han descrito especies nuevas de numerosos puntos “calientes” de biodiversidad ibéricos: Montseny, alrededores de Olot y Camprodón (Cataluña), sierras de Guara y Ordesa (Aragón), Pirineo y prepirineo navarro, sierras de Peña y Orduña (Euskadi), Picos de Europa (Cantabria), montañas asturianas, Santiago de Compostela y sierras interiores gallegas, Sierra de Guadalupe (Extremadura) o las sierras de Gerêz, Buçaco y da Estrela, en Portugal, entre otras localizaciones peninsulares.

El investigador italiano (Gatteo, Forlì-Cesena, 9-V-1952), profesor de Agronomía en el Istituto Tecnico Agrario Statale “ G. Garibaldi”, de Cesena [3], está realizando, bien sólo o en colaboración con su colega Ivo Gudenzi (Forlì, 29-VII-1937), una labor encomiable esta última década, en la que ha venido publicando diversos estudios sobre fauna ibérica de elatéridos que están aportando numerosos datos de interés sobre esta familia de coleópteros tan desconocida.

José Ignacio López-Colón y José Luis García Cano, Ecologistas en Acción

Cardiophorus melampus
La foto, obtenida en los alrededores de Madrid, muestra elatéridos de la especie Cardiophorus melampus en una inflorescencia de cañaheja o tagarno (Thapsia villosa), uno de los “escarabajos de resorte” más extendidos en la península Ibérica.



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