Alegaciones al POTAUS

En cuanto al ámbito territorial el Plan de Ordenación del Territorio de la Aglomeración Urbana de Sevilla(POTAUS) incluye municipios que el POTA no contempla dentro del área de centralidad de Sevilla y que se incluían en el sistema de ciudades medias, así, Guillena, Gerena, Aznalcóllar, Sanlúcar La Mayor, Isla Mayor, Los Palacios, Utrera, Mairena y El Viso del Alcor, Carmona y Pilas aparecen fuera.

Las consecuencias de esta ampliación de municipios incluidos en el POTAUS va más allá de una cuestión meramente formal, ya que sobre estos municipios periféricos recaería la presión urbanística que se pretende disminuir en la primera corona.

Clarificador en este sentido es que mientras en el área del Aljarafe y Vega, salvo Áreas de Oportunidad, se produce un blindaje de buena parte de las zonas agrícolas para evitar su urbanización, en el resto del ámbito, incluidas las áreas de cultivo al oeste del Guadiamar, que en ocasiones llegan a conforman paisajes sobresalientes por su diversidad, donde se entremezclan secanos de herbáceas y olivares con retazos de dehesas o las campiñas al norte del aljarafe, que suponen los últimos refugios de la fauna esteparia, han quedado excluidas de cualquier tipo de protección.

El POTA establece para este ámbito un sistema de centro regional que es ampliamente excedido por el POTAUS. La ampliación no supone ninguna garantía supletoria para los territorios de los municipios afectados sino todo lo contrario, aparecen como áreas sin protección especial que quedan a merced de procesos de ocupación urbanística expansiva de fácil acomodo frente a áreas colmatadas o inaccesibles por los elevados precios de la vivienda y con la expectativa de mejora de acceso a Sevilla por la incorporación de nuevas infraestructuras viarias. Se pierde la oportunidad de descentralizar el área, facilitando, mediante políticas coordinadas, el establecimiento de la población en la ciudad central y potenciando desarrollos endógenos de las ciudades medias que reduzcan su dependencia de la ciudad central, evitando en cualquier caso la necesidad de desplazamiento.

Se pide por tanto que se adapte el ámbito propuesto en el POTA.

En cuanto a la Áreas de Oportunidad debía bastar la profusión de Áreas que aparecen recogidas en el anexo para invalidar el Plan. El Área de Oportunidad debía ser un mecanismo excepcional para dar cabida a desarrollos urbanísticos que el Planeamiento General no cubre, y que tras una justificación sólida, permita actuaciones excepcionales que den coherencia a la ordenación propuesta. Sin embargo, las Áreas de Oportunidad de este Plan se constituyen en moneda de cambio para facilitar la asunción del Plan por los municipios como fórmula para poder sobrepasar los límites del Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía y además contar con financiación de la administración autonómica para su desarrollo. Para evitar este descarado filibusterismo legal se pide que las Áreas de Oportunidad computen como desarrollos urbanísticos en cuanto a las exigencias del POTA y que no se incluyan Áreas en suelos no urbanizables o no sectorizados en municipios que ya han adaptado su PGOU a la LOUA.

También se apunta que el sistema de movilidad que asume el Plan tiene en la autovía SE-40 su principal apuesta, abocando a todo el ámbito a la consolidación del vehículo privado como principal soporte de la movilidad, generando a su vez expectativas de desarrollos urbanísticos que son ratificadas por el propio Plan con la ubicación de Áreas de Oportunidad en sus proximidades. Sólo la renuncia a este tipo de infraestructuras que generan más tráfico y más urbanización y la apuesta exclusiva por un modelo basado en la accesibilidad mediante el tren y los medios no motorizados aportará soluciones reales y no aplazamientos momentáneos hasta la próxima saturación. Se solicita se excluya del Plan la SE-40 y se apueste por el ferrocarril de cercanías y los sistemas de transporte públicos y no motorizados.

En definitiva, el Plan propuesto llega tarde y mal ya que en lugar de sentar las bases para poner coto a la desaforada actividad urbanizadora se ha utilizado para ir contra el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía, POTA, mediante la desatención de los criterios de éste en cuanto al ámbito territorial y en cuanto a la introducción de Áreas de Oportunidad ajenas al espíritu de la ley. Se pierde así quizás la última oportunidad de introducir unos mínimos criterios de racionalidad en el área de influencia de Sevilla, contribuyendo a prolongar la ficción de bonanza económica ligada a la burbuja económica lo que sin duda hará más dura la caida.




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