140 alegaciones a la aprobación inicial del PGOU de Jerez

En el tríptico informativo del Plan General se manifestaba, como una verdad absoluta e irrefutable, que las ciudades hoy por hoy están obligadas a crecer. Esta brillante aseveración ponía de manifiesto el cariz del nuevo PGOU, más viviendas, más consumo de territorio, suelo, agua y energía, más espacio para el coche, etc., olvidándose por completo de los problemas ambientales, ecológicos y sociales de la ciudad y cómo el plan pretendía afrontarlos.

El paradigma en el que sigue anclado el Ayuntamiento y el equipo redactor del Plan General se basa en el crecimiento sin fin, sin tener en cuenta los impactos ambientales y los problemas ecológicos y sociales de la ciudad actual. La ciudad ya no puede seguir expandiéndose de forma indefinida por el territorio, dilapidando suelos de gran valor agrícola y consumiendo muchos más recursos de los que dispone realmente.

La oferta de vivienda del Plan vuelve a estar justificada, al igual que en el anterior documento, con unos argumentos muy endebles. Sin dar explicaciones se cambia las expectativas de crecimiento de la población pasando de 20.000 habitantes en el Plan de hace un año, a algo más de 50.000 habitantes en el actual. Igualmente, el estudio de las necesidades de vivienda sigue obviando los inmuebles vacíos (un 15 % del todas las que hay en la ciudad) y el stock en venta . Con todo, las previsiones sumando la propuesta de 9.000 VPO hecha por la Consejería de Obras Públicas, son más de 30.000 nuevas viviendas que unidas a las 4.000 en ejecución, se aproximan a las cerca de 40.000 que proponía el anterior documento defenestrado por la Junta ¿Dónde están las diferencias?

En relación a la movilidad, la forma de moverse por la ciudad, el Plan hace una débil apuesta por el transporte público y la red de carriles bici, mientras sigue diseñando un modelo de ciudad para ser transitada en coche privado e inabarcable para el peatón. Por otro lado, a pesar de que el coche es uno de los principales agentes emisores de CO2, el PGOU no se plantea acotar su espacio y su uso en la ciudad para luchar contra el cambio climático.

En cuanto a la sostenibilidad de Plan, adjetivo utilizado sin medida por el Ayuntamiento para expresar los parabienes ecológicos del nuevo documento, está muy lejos de ser algo factible. Además de no acotar el espacio del coche ni reducir la huella ecológica de la ciudad actual, el Plan propone muy pocas medidas para minimizar el consumo de energía, recursos materiales y agua.

La superficie de suelo urbanizable del nuevo Plan equivale a 1.232 campos de fútbol, y si se le añade el desarrollo del sector de Cerro del Moro (el de las 9.000 VPO de la Junta) podrían superar los 2.100. Otro dato relevante es en relación a la edificabilidad del Plan y sus necesidades de materiales de construcción, que podrían rondar 8 millones de toneladas, de las cuales el 55% serían arenas y gravas.

Entendemos que es necesario empezar a repensar el modelo de crecimiento urbano y hacer ciudad, primando la renovación, la rehabilitación, la reutilización y la gestión de la ciudad ya construida sobre los nuevos crecimientos. Es preciso rescatar y regenerar los barrios como centros de la vida cotidiana, incorporando la perspectiva ecológica, la eficiencia energética y la plena participación ciudadana.

Igualmente, es necesario favorecer la mezcla de rentas, culturas, y segmentos de población en los barrios, rehusando crear espacios para rentas exclusivas y manteniendo los espacios de las rentas excluidas.
Por ello, para conseguir una ciudad más justa, ecológica, saludables e igualitaria, Ecologistas en Acción, el Zoco y Biciurbana hemos planteado más de 140 alegaciones y propuestas al nuevo Plan General, destacando:
- La necesidad de incorporar de forma real los objetivos de Plan Andaluz de Acción por el Clima en relación al urbanismo.
- Desclasificar todas las propuestas de suelo urbanizable sectorizado.
- Crear una red de parques agroforestales en la periferia que estructuren y limiten el crecimiento de la ciudad.
- El desarrollo de un auténtico proceso de participación social en donde las opiniones de los ciudadanos se puedan plasmar en las decisiones.
- La obligatoriedad de ajustar las previsiones de viviendas al riguroso crecimiento de la población y al parque de viviendas existente.
- El deber de implantar una edificación bioclimática como alternativa a la arquitectura actual.
- Desarrollar un modelo de espacio libre que naturalice la ciudad y dulcifique paisaje urbano.
- Proteger y recuperar íntegramente el río Guadalete, salvaguardándolo de las graveras, y rehusando a ampliar la ciudad en sus cercanías.
- Promover la movilidad alternativa y el transporte público, y recuperar el espacio urbano para el peatón, acotando el espacio para el coche privado.
- Desarrollar una red de carriles bicis e itinerarios ciclistas coherentes y diversificados por toda la ciudad y el medio rural.




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